ACUERDO POR EL QUE SE DA A CONOCER EL PLAN DE MANEJO PESQUERO DE
JAIBA (CALLINECTES SPP.) DE SINALOA Y SONORA
FICHA TECNICA NORLEX
Nombre corto: 15071404.
Legislación: Federal.
Fuente: D.O.F.
Emite: SAGARPA.
Fecha de publicación: 15 de julio de
2014.
Fecha de entrada en vigor:
16 de julio de 2014.
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.
ENRIQUE MARTINEZ Y MARTINEZ, Secretario de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, con fundamento en los
artículos 12, 14, 26 y 35 fracciones XXI y XXII de la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal; 4o. de la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo, 8o, fracción II, 20 fracción XI, 29 fracción XV, 36 y 39, de la
Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables; 1o., 3o., 5o. fracción XXII y
48 del Reglamento Interior de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; Primero, Segundo y Tercero del Decreto
por el que se establece la organización y funcionamiento del Organismo
Descentralizado denominado Instituto Nacional de Pesca; y 1o., 4o. y 5o. del
Estatuto Orgánico del Instituto Nacional de Pesca, y
CONSIDERANDO
Que la Ley General de Pesca y Acuacultura
Sustentables confiere a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo
Rural, Pesca y Alimentación, por conducto del Instituto Nacional de Pesca
(INAPESCA), la facultad para la elaboración y actualización de los Planes de Manejo
Pesquero.
Que los Planes de Manejo tienen por objeto dar
a conocer el conjunto de acciones encaminadas al desarrollo de la actividad
pesquera de forma equilibrada, integral y sustentable; basadas en el
conocimiento actualizado de los aspectos biológicos, ecológicos, pesqueros,
ambientales, económicos, culturales y sociales que se tengan de ella, que en su
conjunto son el anexo del presente instrumento.
Que para la elaboración de los Planes de
Manejo, el INAPESCA atiende a lo requerido por el Consejo Nacional de Pesca y
los Consejos Estatales de Pesca y Acuacultura a que corresponda, por lo que he
tenido a bien expedir el siguiente:
ACUERDO
POR EL QUE SE DA A CONOCER EL PLAN DE MANEJO PESQUERO DE JAIBA (Callinectes spp.) DE SINALOA Y SONORA
ARTICULO
UNICO.- El presente Acuerdo
tiene por objeto dar a conocer el Plan de Manejo Pesquero de Jaiba (Callinectes spp.) de Sinaloa y Sonora.
TRANSITORIO
UNICO.- El presente Acuerdo entrará en vigor al día
siguiente al de su publicación en el Diario oficial de la Federación.
Ciudad de México, Distrito Federal, a 24 de
junio de 2014.- El Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural,
Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y
Martínez.- Rúbrica.
PLAN DE MANEJO
PESQUERO DE JAIBA DE SINALOA Y SONORA
INDICE:
1. Resumen ejecutivo
2. Marco jurídico
3. Ambitos de aplicación del Plan de Manejo
3.1.
Ambito biológico
3.2.
Ambito geográfico
3.3.
Ambito ecológico
3.4.
Ambito socioeconómico
4. Diagnóstico de la pesquería
4.1.
Importancia
4.2.
Especies objetivo
4.3.
Captura incidental y
descartes
4.4.
Tendencias históricas
4.5.
Disponibilidad del recurso
4.6.
Unidad de pesca
4.7.
Infraestructura de desembarco
4.8.
Proceso e industrialización
4.9.
Comercialización
4.10.
Indicadores socioeconómicos
4.11.
Demanda pesquera
4.12.
Grupos de interés
4.13.
Estado actual de la pesquería
4.14.
Medidas de manejo existentes
5. Propuesta de manejo de la pesquería
5.1.
Imagen objetivo al año 2022
5.2.
Fines
5.3.
Propósito
5.4.
Componentes
5.5.
Líneas de acción
5.6.
Acciones
6. Implementación del Plan de Manejo
7. Revisión, seguimiento y actualización del Plan
de Manejo
8. Programa de investigación
9. Programa de inspección y vigilancia
10. Programa de capacitación
11. Costos y financiamiento del Plan de Manejo
12. Glosario
13. Referencias
14. Anexo
1.
Resumen ejecutivo
Este Plan de Manejo adaptativo pretende que la
pesquería de jaiba de Sinaloa y Sonora se ordene y diferencie por su calidad e
innovación, con rendimientos económicos a largo plazo, equitativa y
ambientalmente amigable, con pescadores organizados, respetuosos de la
normatividad y orgullosos de su actividad. Comprende tres especies: Callinectes arcuatus (azul) C. bellicosus (café o verde) y C. toxotes (negra). En 2009 la pesquería
registró una producción de 20,605 toneladas (239 millones de pesos). Unos
20,000 pescadores artesanales en Sonora y Sinaloa capturan jaiba principalmente
cuando el camarón está vedado. En un proceso doméstico, la rezaga (juveniles y
hembras ovígeras) de jaiba constituye una importante economía familiar y un
reto para su ordenamiento. Sonora tiene 20 plantas procesadoras y en Sinaloa se
ubican siete. La jaiba se comercializa local y regionalmente, así como en el
mercado nacional e internacional, para el consumo humano directo. El precio por
kilogramo pagado al pescador varía de cinco a ocho pesos para jaibas azul y
negra, y entre 11 y 17 pesos para jaiba café. Existe un oligopsonio con fallas
de mercado y producción económicamente ineficiente. Los pescadores de jaiba de
Sinaloa y Sonora representan 12.7% del total nacional; su nivel de alfabetismo
es inferior al promedio nacional. En Sinaloa, su acceso a servicios médicos
institucionales al igual que el índice de urbanización comunitario es mayor que
en Sonora. La jaiba es económicamente muy importante para los pescadores;
representa entre 50% y 100% de sus ingresos anuales. Este Plan de Manejo se
generó en un proceso participativo en ambos Estados. Para implementarlo es
prioritaria la operación de los Consejos Estatales de Pesca y Acuacultura,
además de un Comité Regional (biestatal), Grupos Técnicos, Subcomités Locales,
y los Comités Estatales Sistema Producto Jaiba. Es imperativo establecer una
veda oficial y zonas de refugio como medidas de manejo. Además, actualizar los
padrones de pescadores, permisos, plantas, centros de recepción y zonas de
pesca. El Plan incluye: monitoreo y evaluación con participación comunitaria;
establecer un centro de acopio de datos; profesionalización de los pescadores y
certificación de la pesquería; evaluaciones periódicas de abundancia de jaiba;
estudios bioeconómicos y socioeconómicos. Asimismo, continuar con la innovación
tecnológica de artes de pesca, generar manuales de buenas prácticas
post-captura; estudios de mercado, proceso, transformación y aprovechamiento
integral; promocionar el consumo nacional; mejorar la infraestructura de
atraque-desembarque de jaiba; instalar plantas locales de procesamiento; y
monitoreo de sanidad e inocuidad.
2.
Marco jurídico
Este Plan de Manejo Pesquero
se apega al Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, la propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los
límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, por
lo que corresponde a ésta el dominio directo de todos los recursos naturales de
la plataforma continental y los zócalos submarinos, de igual manera son
considerados propiedad de la misma las aguas de los mares territoriales en la
extensión y términos que fije el derecho internacional; las aguas marinas
interiores, las de las lagunas y esteros que se comuniquen permanentemente o
intermitentemente con el mar; las de los lagos interiores de formación natural
que estén ligados directamente a corrientes constantes; así como las de los
ríos y sus afluentes directos o indirectos, el Sector Pesquero es estratégico y
prioritario para el desarrollo del país porque, además de ofrecer los alimentos
que consumen las familias mexicanas y proveer materias primas para las
industrias manufacturera y de transformación, se ha convertido en un importante
generador de divisas al mantener un gran dinamismo exportador. Esta riqueza
biológica de los mares mexicanos puede traducirse en riqueza pesquera y
generadora de empleos, siendo oportuno que su potencial sea explotado
atendiendo los principios de sustentabilidad y respeto al medio ambiente.
Además de la pesca, la acuacultura y la maricultura son actividades que también
demandan de un impulso ante su desarrollo aún incipiente, por lo que los Planes
de Manejo Pesquero se encuentran apegados a lo establecido en nuestra Carta
Magna, a la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables en los artículos 4
fracción XXXVI, 36 fracción II y 39, al Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 y
a la Carta Nacional Pesquera 2012.
La Ley General de Pesca y
Acuacultura Sustentables (LGPAS), reconoce a la pesca y la acuacultura como
actividades que fortalecen la soberanía alimenticia y territorial de México,
considerándolas de importancia para la seguridad nacional y prioritaria para el
desarrollo del país. Estableciendo los principios de ordenamiento, fomento y
regulación del manejo integral y el aprovechamiento sustentable de la pesca y
la acuacultura, considerando los aspectos sociales, tecnológicos, productivos,
biológicos y ambientales.
Definiendo las bases para la
ordenación, conservación, la protección, la repoblación y el aprovechamiento
sustentable de los recursos pesqueros y acuícolas, así como la protección y
rehabilitación de los ecosistemas en que se encuentran dichos recursos.
Indicando los principios para ordenar, fomentar y regular el manejo integral.
Promueve el mejoramiento de la calidad de vida de los pescadores y acuicultores
del país a través de los programas que se instrumenten para el Sector pesquero
y acuícola. Procura el derecho al acceso, uso y disfrute preferente de los
recursos pesqueros y acuícolas de las comunidades y propone mecanismos para
garantizar que la pesca y la acuacultura se orienten a la producción de
alimentos. Además es un Plan de Manejo con enfoque precautorio, acorde con el Código
de Conducta para la Pesca Responsable, del cual México es promotor y
signatario, y es congruente con los ejes estratégicos definidos por el
Presidente de la República para la presente administración, que serán el
soporte para el nuevo Plan Nacional de Desarrollo.
Adicionalmente a la Ley
General de Pesca y Acuacultura Sustentables, otras leyes concurrentes son: a)
Ley Federal sobre Metrología y Normalización, concerniente a la emisión de
Normas reglamentarias de las pesquerías; b) Ley General de Sociedades
Cooperativas que rige la organización y funcionamiento de las Sociedades de
Producción Pesquera, y c) Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección
al Ambiente (LGEEPA), relativa a la preservación y restauración del equilibrio
ecológico y protección al ambiente y acervo biológico del País.
Dentro de los instrumentos
creados para apoyar la Política Nacional Pesquera se encuentran los Planes de
Manejo Pesquero (PMP) definidos como el conjunto de acciones encaminadas al
desarrollo de la actividad pesquera de forma equilibrada, integral y
sustentable; basadas en el conocimiento actualizado de los aspectos biológicos,
pesqueros, ambientales, económicos, culturales y sociales que se tengan de
ella. En este caso la LGPAS señala que el Instituto Nacional de Pesca es el
encargado de elaborar dichos planes.
La regulación de la pesquería de jaiba se
realiza con base en la NOM-039-PESC-2003 (DOF, 2006), que opera en todo el
litoral del Océano Pacífico, la cual establece disposiciones de trampas para
jaiba; además, se podrán establecer periodos y zonas de veda para la captura de
las especies de jaiba durante su reproducción y crecimiento mediante Avisos
publicados en el Diario Oficial de la Federación y conforme a los
procedimientos establecidos en la NOM-009-PESC-1993 (DOF, 1994); asimismo la
CNP, (DOF, 2012a) señala la talla mínima de captura.
3. Ambitos
de aplicación del Plan de Manejo
3.1 Ambito biológico
La unidad de manejo bajo este Plan de Manejo
Pesquero son las especies de jaiba (Callinectes
spp.) De Sonora y Sinaloa. Este Plan de Manejo comprende el conjunto de
especies de jaiba enlistadas a continuación:
Reino: Animalia
Phylum: Arthropoda
Subphylum: Crustácea
Clase: Malacostraca
Subclase: Eumalacostraca
Superorden: Eucarida
Orden: Decapoda
Suborden: Pleocyemata
Infraorden: Brachyura
Superfamilia: Portunoidea
Familia: Portunidae
Género: Callinectes
Especie: C. arcuatus Ordway, 1863. Nom. común:
Azul, cuata
C.
toxotes. Nom. común: Gigante,
negra, guacho
C.
bellicosus (Stimpson, 1859).
Nom. común: Café, guerrera, verde,
jaibón
Las jaibas del género Callinectes son crustáceos de la familia Portunidae que habitan la
zona de ribera marina y en los sistemas lagunares costeros durante su fase
adulta. En el océano Pacífico, C.
arcuatus (Ordway, 1863) y C. bellicosus
(Stimpson, 1859) se distribuyen desde el sur de California, EEUU hasta
Perú; C. toxotes (Ordway, 1863)
habita del sur del Golfo de California a Colombia. Son especies
meroplanctónicas con distribución ontogenética diferencial: fase larval
pelágica y fase bentónica en lagunas costeras y estuarios, donde crecen y se
reproducen (Hendrickx, 1984, Hernández y Arreola-Lizárraga, 2007, Ramos-Cruz,
2008).
Las jaibas presentan dimorfismo sexual
primario. Los machos tienen el abdomen en forma de T invertida; en organismos
inmaduros está pegado al cuerpo y en organismos maduros presenta la capacidad
de movimiento. Las hembras tienen la parte superior abdomen triangular y
sellado al cuerpo, las inmaduras redondeada y las maduras ancha.
Respecto a su biología y ecología
reproductiva, las jaibas son estrategas “r”, especies que se caracterizan por
alta fecundidad, crecimiento rápido, madurez sexual temprana, altas tasas de
mortalidad y ciclo de vida corto. En general, la abundancia de hembras ovígeras
de portúnidos parece asociarse a la presencia de cuerpos de agua estuarinos
(Carmona-Suárez, 2009).
Las hembras producen de uno a ocho millones de
huevos que rápidamente crecen y maduran sexualmente. Los huevos fertilizados se
desarrollan en 14 días en aguas con salinidades de al menos 20 partes por mil
(Estrada-Valencia 1999, Ramírez-Félix et
al., 2003), aunque varía la tolerancia a bajas salinidades de las distintas
especies de Callinectes (p. ej.
Buchanan y Stoner, 1988).
En el hemisferio norte parece haber sincronía
en la época reproductiva de Callinectes.
En el litoral de Sonora, C. bellicosus
y C. arcuatus presentan madurez
sexual en primavera y verano (abril a septiembre), aunque desde marzo se puede
observar esperma en el ovario (Castro-Longoria et al., 2002, 2003, Arreola-Lizárraga et al., 2003).
En la costa este de EEUU la reproducción de C. sapidus ocurre de mayo a octubre en
aguas someras salobres donde se encuentran las hembras justo después de la muda
o ecdisis. Esta distribución espacial diferencial de hembras y machos se
refleja en las capturas comerciales (Wilcox 2007).
Para transferir el espermateca a la hembra, el
macho la abraza durante varios días hasta que su exoesqueleto endurece después
de una ecdisis (denominada ecdisis pubertal; Key et al., 1999). Posteriormente, el esperma fecunda los óvulos y la
hembra desarrolla en su abdomen una masa externa de huevos (“esponja”)
inicialmente color naranja (Fig. 1), cuyo volumen y número de huevecillos se
relaciona con el tamaño de la jaiba (Arshad et
al., 2006, Wilcox 2007).
Figura
1. Hembra de C. bellicosus
mostrando la masa ovígera (MO). Tomado de Castro-Longoria et al., (2003).
En el Golfo de México, los machos de C. sapidus
se aparean repetidamente después de que han sufrido tres o cuatro mudas, a los
12 o 18 meses de edad. Las hembras se aparean a la misma edad aparentemente sólo
una vez en su vida (pero, ver Havens y Mc Conaugha 1990 y Key et al., 1999). Las hembras apareadas
pueden conservar el esperma durante varios años en un receptáculo seminal
especializado; luego de dos a nueve meses del apareamiento pueden liberar
huevos fertilizados más de una vez al año, durante dos o más años (Velázquez-de
la Cruz y Ramírez-de León, 2011; Wilcox 2007). En ambientes variables esta
estrategia evolutiva de “bet-hedging” permite a las hembras incrementar el
periodo de producción de huevos, aumentar la probabilidad de éxito reproductivo
y con ello se favorece la población de jaiba (Fox y Rauter 2003, Wilcox 2007).
En términos de manejo pesquero, todas las hembras adultas debieran ser
consideradas como parte de la población de reproductores, independientemente de
si tengan o no masa ovígera visible (Darnell et al., 2010).
Las diversas especies de jaiba inician su
ciclo de reproducción de manera diferenciada, cuando han alcanzado la talla de
primera madurez sexual. Para garantizar un número adecuado de organismos
reproductores en sus poblaciones, es necesario establecer diversas
regulaciones, entre ellas el establecimiento de tallas mínimas de captura y
temporadas de veda.
Las hembras con masa ovígera se alimentan muy
activamente, lo cual las hace particularmente vulnerables a la pesca con
trampas y aros cebados con carnada (Darnell et
al., 2010). Las hembras pueden formar hasta siete esponjas al año producto
de un solo apareamiento. A medida que las larvas consumen el vitelo, en dos
semanas la masa de huevos se oscurece (Wilcox, 2007). Cada vez que se forma una
masa ovígera o esponja, su volumen disminuye en un 20% y la viabilidad de los
embriones se reduce desde 97% en la primera masa hasta 79% en la quinta
(Darnell et al., 2010).
Al igual que otras especies de jaibas, las
hembras ovígeras de C. bellicosus y C. arcuatus liberan los huevecillos
fecundados en las bocas de las lagunas costeras (Sánchez-Ortiz y
Gómez-Gutiérrez 1992, Arreola-Lizárraga et
al., 2003, Fischer y Wolff 2006). Los adultos de jaiba son eurihailinos,
mientras que para su desarrollo las larvas requieren salinidades típicas del
ambiente marino (Fischer y Wolff 2006).
Con el reflujo de la marea, las larvas zoeas
de C. sapidus se alejan de las zonas
estuarinas y permanecen de 30 a 45 días en la ribera adyacente hasta su
metamorfosis al estadio megalopa, que tiene capacidad de migración vertical
diel (por la noche están en la superficie y de día se sumergen). El estadio
megalopa dura de seis a 20 días; es en esta etapa que las larvas son
transportadas a cuerpos de agua estuarinos, donde se protegen entre la
vegetación hasta convertirse en el primer estadio juvenil (llamado estadio J1)
(Fischer y Wolff, 2006).
Después de esto sufren varias ecdisis hasta
convertirse en jaibas maduras, a los 12 o 18 meses de edad en el caso de C. sapidus. Las jaibas pueden tener una
longevidad de cuatro a ocho años (Rosas-Correa y Navarrete 2008; Wilcox, 2007)
(figura 2).
En cuanto al crecimiento individual, se estima
que las jaibas cafés maduran sexualmente a los 12 meses de edad y viven hasta
cuatro años (Alvarez-Flores, 2011). En un ajuste del modelo de von Bertalanffy,
la longitud infinita (L∞) para jaiba azul, C. sapidus, del norte del Golfo de México fue de 276 mm de ancho de
caparazón (AC), la tasa de crecimiento individual (k) = 0.663, y la edad
teórica para longitud nula (t0) = -0.169 años (Guillory et al., 2001). Para la misma especie en las costas de Quintana Roo,
(Rosas-Correa y Navarrete, 2008) encontraron: k = 0.51/año; L∞ = 231.50 mm AC y t0 = -0.11 años. En el caso de la jaiba café en
la laguna costera Las Guásimas (sur de Sonora), se estimó k = 0.9/año y L∞ = 169 mm AC; para jaiba azul fue k = 0.84/año y L∞ = 140 mm AC (Hernández y Arreola-Lizárraga 2007). Para la jaiba café en
una laguna costera del centro-norte de Sinaloa, en un trabajo reciente
(Rodríguez-Domínguez et al., 2012) se
estimó una longitud asintótica de 155.4 mm AC para machos y 125.5 mm AC para
hembras. En ese trabajo se concluyó que las hembras presentan una muda terminal
relacionada a la maduración sexual, en tanto que los machos continúan
creciendo.
Figura
2. Esquema del ciclo de vida de la jaiba, Callinects spp en el Pacífico mexicano. A) En sitios con esteros
(diseño de R.E. Molina Ocampo, tomado de Sánchez-Ortiz y Gómez-Gutiérrez 1992);
B) En zonas de lagunas costeras grandes como en el centro norte de Sinaloa
(Elaboración de MA Cisneros, con información de G. Rodríguez, UAS).
La tasa instantánea de mortalidad total (Z) de
la población de C. sapidus en el
Atlántico varía de 0.85 a 1.85/año (Guillory et al., 2001). Para jaiba café (C.
bellicosus) de Sonora, un estudio reciente (Alvarez-Flores 2011) estimó en
1.06/año el valor más verosímil de la tasa instantánea de mortalidad natural
(M). En las costas de Quintana Roo, la estimación de Z fue de 0.85/año, y M =
0.66/año. Con base en un modelo de rendimiento por recluta, en ese mismo
estudio se estimó una tasa de explotación (E=F/Z) promedio de 0.22, y se
concluyó que la población de C. sapidus
puede soportar una E máxima de 0.65 (Rosas-Correa y Navarrete 2008). Para C. sapidus del Golfo de México se estimó
Z = 1.87/año (Rocha-Ramírez et al.,
1992).
3.2. Ambito geográfico
Este plan de manejo comprende las costas y
sistemas lagunares de Sonora y Sinaloa. Atendiendo a razones operativas, pero
que también reflejan diferencias en la pesquería, para elaborar el plan de
manejo se consideraron tres zonas (figura 3):
A. Zona I: Sonora Norte-Centro: El Golfo de Santa Clara a El Choyudo.
B. Zona II: Sur de Sonora-Norte de Sinaloa: El Choyudo (Sonora) a Jitzámuri (Sinaloa).
C. Zona III: Sinaloa Norte-Sur: Jitzámuri a Teacapán.
Figura
3. Zonas consideradas durante la elaboración del Plan de Manejo
Pesquero de jaiba.
Las flotas pesqueras se pueden identificar de
acuerdo a la zona de operación y puerto de descarga. En la costa de Sonora:
Puerto Peñasco, El Desemboque de Caborca, Bahía San Jorge (Campodónico), Puerto
Lobos, Bahía de Kino, Estero Tastiota, El Choyudo, El Cardonal, El Sahuímaro,
Playa del Sol, Las Guásimas, Bahía de Lobos, Bahía de El Tóbari, Bahía de
Yavaros, y Bahía de Agiabampo.
En Sinaloa los sistemas lagunares costeros más
importantes por su contribución a la captura de jaiba son:
Agiabampo-Bacorehuis-Jitzamuri, Topolobampo-Ohuira, El Colorado, Navachiste,
Santa María-La Reforma y Ensenada del Pabellón-Altata, Huizache-Caimanero y
Escuinapa-Teacapán (figura 4).
Figura
4. Principales sistemas lagunares costeros y bahías donde se
captura jaiba en Sonora y Sinaloa (Modificado de Huato-Soberanis et al., 2006).
3.3. Ambito ecológico
Existen pocos estudios sobre hábitos
alimenticios de las especies de jaiba del género Callinectes en el Pacífico de México. En la costa del Atlántico,
las larvas zoeas cultivadas se alimentan filtrando fitoplancton y zooplancton
de 45 a 80 micras, y las megalopas bentónicas son omnívoras oportunistas que
con sus quelas atrapan activamente a sus presas. Los juveniles y adultos de
jaiba son depredadores omnívoros oportunistas, detritívoros, carnívoros, y
caníbales que se alimentan de moluscos, detrito, algas, peces, jaibas y otros
crustáceos; los juveniles se alimentan por las noches o en las mañanas, y lo
adultos durante el día (Paul, 1981, Guillory et al., 2001, Rodríguez-Rojero, 2004, Arimoro y Idoro, 2007,
Wilcox, 2007). En la zona del sur de Sinaloa se encontró que las jaibas azul y
negra se alimentan principalmente de moluscos bivalvos, además de detritos que
incluyen restos de jaibas (Paul 1981).
Las jaibas del género Callinectes son abundantes en los fondos blandos de zonas estuarinas
y la ribera marina adyacente, soportando un amplio rango de salinidad, y en
temperaturas de 20 a 32o.C (Arreola-Lizárraga et al. 2003, Carmona-Suárez 2009). Se asocian a comunidades de
camarones y parecen tener en general distribución heterogénea de acuerdo a sus
tamaños y sexos (Castro y DeAlteris, 1988, Estrada-Valencia 1999,
Carmona-Suárez 2009). Se ha reportado para la jaiba café en el Canal de
Infiernillo-Bahía de Kino (Golfo de California) segregación sexual a lo largo
de la costa y dentro de los esteros. La proporción de machos a lo largo de año
es entre el 64% y 85%; al sur de esa zona la proporción se reduce a 39%
(Bourillón-Moreno 2002, Torre et al.,
2004).
En el noroeste de México hay evidencia, con
base en variabilidad genética, de la existencia de una subpoblación de C. bellicosus en la región norte de
Sonora (Munguía et al. en prep.). Se ha argumentado que se
encuentra estructurada de acuerdo a corrientes marinas ciclónicas asimétricas
durante el periodo de desove. Este hallazgo parece contradecir un estudio
anterior que concluyó que en el noroeste de México no hay arreglo
metapoblacional de las poblaciones de jaiba café debido a un nivel importante
de flujo genético en toda la región (Pfeiler et al., 2005).
Su abundancia interanual no parece
relacionarse con salinidad o precipitación pluvial (Arreola-Lizárraga et al., 2003, Carmona-Suárez, 2009),
aunque puede mostrar amplias variaciones debido a una combinación de factores
químicos, físicos o biológicos (Rosas-Correa y Navarrete, 2008, Buchanan y
Stoner, 1988, Estrada-Valencia 1999, Wilcox 2007). Las oscilaciones
interanuales en las capturas parecen estar relacionadas con los fenómenos El
Niño-La Niña, que influyen en el éxito de la reproducción (Huato-Soberanis et al., 2006, Molina-Ocampo et al., 2006).
Por otro lado, la abundancia en sitios
específicos y la vulnerabilidad de la jaiba a la pesca se relaciona con la
temperatura del ambiente. En cuanto a la distribución espacial, en el caso de C. sapidus parece relacionarse con
salinidad, alimentación, maduración y disponibilidad de hábitat para
protección; la variación temporal responde a temperatura y salinidad
(Ortiz-León et al., 2007, ver también
Arreola-Lizárraga et al., 2003). El
pH y la concentración de oxígeno disuelto pueden ser factores limitantes
(Arimoro e Idoro, 2007, Wilcox, 2007), aunque no se ha definido un patrón
general.
3.4. Ambito socioeconómico
La pesquería de jaiba es importante para la
estabilidad social y económica de la zona costera del Pacífico Mexicano. La
región de Sonora y Sinaloa registra el 54.5 % de la producción nacional, siendo
en estos estados una actividad artesanal complementaria, y en algunos casos
alternativa para los pescadores artesanales de camarón, ya que alrededor de
25,000 pescadores artesanales en Sonora y Sinaloa capturan jaiba principalmente
cuando el camarón está vedado.
En la pesca comercial de ribera, aguas
protegidas y continentales de Sinaloa para la captura de jaiba participan
15,247 pescadores de 261 cooperativas, con 587 pangas registradas. En Sonora,
existen 315 organizaciones que aglutinan a 9,828 pescadores ribereños, y la
flota menor o artesanal registrada es de 3,890 pangas.
Los artes de pesca más utilizadas son las
trampas y aros de alambre galvanizado; en ambos casos el arte se opera a mano y
se ceba con carnada para atraer a las jaibas; en algunos sitios también se
utilizan chinchorros o redes agalleras de fondo aunque está prohibido.
La presentación comercial de la jaiba es
variable: entera fresca congelada, cocida en pulpa, entera fresca enhielada,
entera cocida congelada y entera fresca, principalmente; en algunos casos,
después de ser desencarnada la jaiba se deposita en contenedores y se envía a
plantas de empacado donde se enlata en sus diferentes presentaciones, se
pasteuriza y se almacena en bodegas refrigeradas. Existen versiones más
sofisticadas del producto, con mayor valor agregado, como los “fingers”, “crab
cakes” y “lolly pops”.
Los pescadores pueden entregar su producto de
la pesca cotidiana a centros de acopio y/o compradores. Los precios por
kilogramo de venta en mayoreo de jaiba entera en 2009 fueron de $34.10 y en
venta de menudeo de $41.00; en el caso de la pulpa, el precio de venta al
mayoreo por kilogramo reportado para el 2009 fue de $126.11 y al menudeo de $155.00,
y la lata de jaiba en el 2006 se vendió a $74.00.
El mercado de los productos de jaiba puede ser
local, regional, nacional o para exportación. Los compradores locales venden
por lo general a restaurantes y mercados; los foráneos transportan el producto
a ciudades como Ensenada, Mexicali, Tijuana, Tampico, Monterrey, Culiacán, Los
Mochis, Ciudad de México y Guadalajara. El mercado internacional tiene como sus
principales destinos a Japón, Corea y los EEUU.
En el año 2012 la producción de jaiba en la
región de Sinaloa y Sonora ascendió a 11,696.52 t de peso desembarcado
(8,139.36 t en Sinaloa y 3,557.16 t en Sonora) con ingreso total de 145,676.53
miles de pesos (CONAPESCA, 2012).
4.
Diagnóstico de la pesquería
4.1. Importancia
Para fines de manejo, es importante tener
presente que el desarrollo de esta pesquería en el Golfo de California obedeció
al colapso de la pesca de la jaiba azul (C.
sapidus) en EEUU, mismo que se ha
asociado a la sobreexplotación y deterioro del hábitat (Huato-Soberanis et al., 2006).
En México se ha convertido en una actividad
productiva muy importante. En 2012, en el océano Pacífico generó una derrama de
$157 millones MN (CONAPESCA, 2012) en la fase de captura (figura 5).
Los registros oficiales indican que en 1995 se
exportaron a EEUU 1,500 toneladas de pulpa de jaiba valuadas en US$ 16 millones
de dólares. Con 3,816 toneladas, en 2011 la jaiba se colocó en el octavo lugar
nacional en valor de exportación de productos acuáticos con valor de US$ 34.839
millones de dólares (CONAPESCA, 2011).
Ese mismo año, el volumen total de jaiba en
peso desembarcado fue de 24,133 toneladas. En 2009, tuvo un valor de
aproximadamente $239 millones con una producción de 20,605 toneladas; ese año
aportó 1.17% a la producción nacional ocupando el lugar 14 en términos de valor
de la producción pesquera nacional (CONAPESCA 2009). Por lo tanto, esta
pesquería se ha constituido en una actividad económica fundamental en la
estabilidad social y económica de la zona costera del litoral del Pacífico.
Figura
5. Producción anual de jaiba en el Océano Pacífico. Fuente:
CONAPESCA (2012).
Las principales entidades del Pacífico donde
se lleva a cabo esta pesquería, en orden de importancia, son Sinaloa, Sonora y
Baja California Sur. En 2012 el 58.3% de la producción nacional (en peso
desembarcado) se concentró en el Pacífico Mexicano; los Estados de Sinaloa,
Sonora y Baja California Sur produjeron a nivel nacional el 38.1%, 16.7% y
2.1%, respectivamente (figura 6). En términos del valor de la producción el
Pacífico concentra el 58% del valor total nacional y los Estados de Sinaloa,
Sonora y Baja California Sur 31.5%,19% y 4.6% respectivamente (CONAPESCA,
2012).
Figura
6. Producción de jaiba durante 2012 en las principales entidades
en el océano Pacífico. Total: 21,359 toneladas. Fuente: CONAPESCA, 2012.
La pesca de jaiba en Sonora y Sinaloa es 100%
artesanal y representa una actividad complementaria y en algunos casos
alternativa para los pescadores artesanales de camarón. Si el rendimiento es de
1:3.3 (pulpa: entera) (CESPJSON 2011), se puede estimar que en 2011 se exportó
el equivalente a 12,594 toneladas de jaiba entera o 62.1% de la producción
total en ese año. Visto de otra manera, en 2011 el consumo nacional de jaiba en
el país fue de 37.85%, que equivale a unas 7,668 toneladas de producto en peso
desembarcado.
4.2. Especies objetivo
La distribución natural de las tres especies
de jaiba en el Golfo de California presenta clinales que se reflejan en la
composición de las capturas comerciales. La abundancia de jaiba café o verde (C. bellicosus) disminuye de norte a sur,
caso contrario de las jaibas azul (C.
arcuatus) y negra (C. toxotes)
(figura 7).
En la costa del Pacífico de México, C. bellicosus y C. arcuatus generan casi la totalidad de las capturas comerciales
en Sonora y Sinaloa. C. bellicosus es
la más importante, con 57% de las capturas en Sinaloa y 95% en Sonora. C. arcuatus representa 47% del total en
Sinaloa y el 5% en Sonora. En Sinaloa se captura además 2% de C. toxotes (Huato-Soberanis et al., 2006, Salazar-Navarro et al., 2008).
Figura
7. Distribución latitudinal de especies de jaiba del género Callinectes en el Golfo de California.
Fuente: observaciones directas derivadas de muestreos y encuestas durante la
elaboración del Plan de Manejo en 2011 (cf.
Anexo).
Las capturas de jaiba varían estacionalmente
en la costa de Sinaloa y Sonora en respuesta a factores climáticos y económicos
(figura 8). En la zona más norteña (Puerto Peñasco a El Choyudo), de enero a
mayo la captura es prácticamente nula. Tanto en la zona central (El Choyudo a
Jitzámuri) como la zona sur (Jitzámuri a Teacapán), la pesca de jaiba ocurre
durante todos los meses del año, con máximo de junio a agosto.
Figura
8. Captura mensual de jaiba en el litoral de Sinaloa y Sonora.
Zona 1: Puerto Peñasco a El Choyudo (Sonora); zona 2: el Choyudo a Jitzámuri
(Sinaloa); zona 3: Jitzámuri a Teacapán (Sinaloa). En el eje vertical se
muestra el número de pescadores que respondieron a la encuesta aplicada en
2011, durante la elaboración del plan de manejo (Anexo).
4.3. Captura incidental y descartes
La captura incidental en la pesquería de jaiba
depende de la carnada que se utilice (cabeza de camarón, sardina, lisa,
macarela, cabrilla). Se han registrado las siguientes especies: Aplysia californica (vaquita, conejo), Phyllonotus erythrostomus (caracol chino
rosa), Pecten spp. (almeja), Pagurus spp. (cangrejo ermitaño), Hepatus lineatus (tanque, tractor), Sphoeroides
annulatus (botete), Epinephelus
analogus (cabrilla), Paralabrax
maculatofasciatus (cabrilla arenera), Haemulon
spp. (mulegino), Arius spp.
(chihuil), roncacho, Orthopristis
spp. (rayadillo), Lutjanus spp.
(pargo), Eucinostomus spp. (mojarra), Balistes polylepis (cochito) y Urobatis halleri (manta redonda,
arenera). Dentro de los esteros la especie más común en la pesca incidental es A. californica
(Torre-Cosío 2001, 2002).
Para la pesquería de jaiba con trampas en el
Canal de Infiernillo y Bahía de Kino, Son., durante la temporada 1999-2000 se
reportaron cuatro especies de invertebrados, una manta y seis especies de peces
óseos (Torre-Cosío 2001, 2002). La especie más frecuente en número de
individuos (65.5%) en el muestreo de 734 trampas fue el botete (S. annulatus).
En muestreos de pesca con trampas realizados
por el CRIP Guaymas entre diciembre 2001 y abril de 2002 en diversos campos
pesqueros de la costa de Sonora, se registraron cuatro especies de cangrejos,
15 grupos de peces y seis especies de otros invertebrados (CRIP Guaymas, datos
no publicados). De 573 organismos registrados en la captura incidental, los
tres grupos de especies más frecuentes fueron 29.4% cangrejos tractores, 15.9%
caracoles chinos y 7.7% cabrillas.
4.4. Tendencias históricas
A diferencia del Golfo de México donde la
jaiba es un recurso tradicional desde hace décadas, la pesquería de jaiba en el
Golfo de California inició a mediados de la década de 1980 y se desarrolló
plenamente desde 1992 hasta convertirse en una pesquería ribereña importante.
La carencia de registros oficiales sugiere que antes de 1980 la captura de jaiba
en Sonora y Sinaloa no fue significativa.
Como todas las pesquerías, en los registros
oficiales se puede observar (figura 9) la evolución característica de la
pesquería de jaiba en Sonora: I. Exploración hasta mediados de la década de
1990, y II. Desarrollo hasta 2008. En Sinaloa, la pesquería parece haber
entrado en fase III (Estabilización) a partir de la década de 2000.
Figura
9. Descarga total anual (toneladas) de jaiba arribada en las Oficinas de
Pesca de Sonora y Sinaloa. Fuente: CONAPESCA (2012).
En Sonora, las máximas capturas se registran
en los extremos norte (Puerto Peñasco) y sur (Huatabampo), aunque en la zona
centro (Bahía de Kino) los registros son también importantes (figura 10).
Figura
10. Desembarcos (toneladas) comerciales anuales de jaiba registrados
en las distintas Oficinas de Pesca en Sonora. GSC: El Golfo de Santa Clara,
PPÑ: Puerto Peñasco; BHK: Bahía de Kino; CDO: Ciudad Obregón; HBP: Huatabampo.
Fuente: Datos proporcionados por la Subdelegación de Pesca en Sonora.
En Sinaloa, la zona con más registros de
captura es el centro-norte (Guasave y Los Mochis), y las de menor registro son
Escuinapa y Topolobampo (figura 11).
Figura
11. Desembarcos (toneladas) comerciales anuales de jaiba registrados
en las principales Oficinas de Pesca en Sinaloa. MCH: Los Mochis; GUA: Guasave;
TOP: Topolobampo; REF: La Reforma; NAV: Navolato; CUL: Culiacán. El eje
vertical a la izquierda aplica a cada Oficina de Pesca, y el de la derecha al
total. Fuente: CONAPESCA.
4.5. Disponibilidad del recurso
Para Sinaloa, en un estudio (Ramírez-Félix et al., 2003) se estimó la abundancia de
jaiba en los sistemas lagunarios de Santa María, Topolobampo, Navachiste,
Ensenada del Pabellón-Altata, Ceuta y Santa María-La Reforma (tabla 1):
Para la zona de Bahía de Kino y Canal de
Infiernillo, se estimó una la biomasa de 20,000 toneladas de C. bellicosus correspondiente al año
2000 (Márquez-Farías, 2001).
En otro estudio (Huato-Soberanis et al., 2006) se estimó que en el caso
de Sinaloa, la biomasa máxima de las poblaciones combinados de jaiba café, azul
y negra oscilan entre 10,800 y 21,200 toneladas. El estudio concluyó que las
capturas combinadas de jaiba café y azul no deben exceder el intervalo de 3,180
a 4,995 toneladas en Sinaloa. En el caso de Sonora, el mismo estudio sugiere
que la biomasa máxima de la población de jaiba café, que constituye 95% de las
capturas comerciales de ese Estado, oscila entre 8,800 y 21,600 toneladas, y
que el rendimiento anual adecuado oscila entre 3,240 y 3,960 toneladas. En el
caso de Sinaloa se estimó que la biomasa de jaiba puede estar siendo afectada
debido a la gran proporción de juveniles que promedia 78% en el caso de jaiba
azul y 30% de jaiba café (Cisneros-Mata et
al., 2013a). En Sonora un análisis reciente indicó que la tendencia
decreciente de la biomasa se estabilizó y a partir de 2008 se incrementa
ligeramente (Cisneros-Mata et al.,
2013b).
Tabla
1. Abundancia poblacional y
biomasa total de Callinectes bellicosus
en Ceuta (2001), Santa María (1999), Topolobampo (1999), Navachiste (2000),
Ensenada del Pabellón (2000) y Santa María-La Reforma (2000), Sinaloa.
Modificado de Ramírez-Félix et al.,
(2003).
Sistema |
Area (millones m2) |
Densidad (Ind/m2) |
Biomasa (t) |
Ceuta |
7.0 |
0.5 |
630 |
Santa María |
3.9 |
1.9 |
985 |
Topolobampo |
4.5 |
2.3 |
1,480 |
Navachiste |
15.4 |
1.2 |
2,901 |
Ensenada del
Pabellón-Altata |
13.4 |
1.4 |
2,851 |
Santa María-La
Reforma |
17.6 |
1.3 |
3,500 |
4.6. Unidad de pesca
En la pesquería de jaiba se utilizan artes de
pesca sencillas como trampas, aros y fisgas (Molina-Ocampo y Márquez-Farías,
2004), además de sacadores y ganchos (Ramírez-Félix et al.; 2003). En la captura participan generalmente dos pescadores
a bordo de embarcaciones de fibra de vidrio de 18-23 pies de eslora con motor
fuera de borda. Los artes de pesca más utilizadas son las trampas y aros de
alambre galvanizado de distintos diámetros (Gil-López y Sarmiento-Náfate.,
2001). En ambos casos el arte se opera a mano y se ceba con carnada para atraer
a las jaibas.
En Sinaloa la actividad pesquera de jaiba se
lleva a cabo en 656 kilómetros de litoral con 272,440 hectáreas de lagunas
costeras; las embarcaciones menores autorizadas para la pesca de jaiba es de
951 pangas (CONAPESCA, 2013). En Sonora, la actividad pesquera ribereña se
realiza a lo largo de 1,207 km de litoral y en 57,700 hectáreas de lagunas
litorales; la flota menor o artesanal está compuesta por 676 pangas (CONAPESCA,
2013a).
La Norma Oficial Mexicana NOM-039-PESC-2003
(DOF, 2006) establece un máximo de 80 aros y/o trampas por embarcación y
prohíbe el uso de redes de enmalle, fisgas y atarrayas. En la práctica, en
algunas zonas se utiliza un número mayor de artes y en otras se utilizan
chinchorros o redes agalleras de fondo. Las trampas se encarnan por la tarde; éstas
y los chinchorros se calan la tarde anterior y se revisan por la mañana; los
aros se calan y se revisan el mismo día, generalmente durante la mañana
(Balmori-Ramírez et al., 2009).
De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana, las
trampas deben tener por lo menos dos ventanas de escape (100 x 50 mm) que
permitan la exclusión de organismos que se encuentren por debajo de la Talla
Mínima Legal. (Balmori-Ramírez et al.,
2009 y 2010) realizaron evaluaciones de diferentes formas y tamaños de estas
ventanas de escape, concluyendo que las ventanas de forma circular de 75 mm de
diámetro presentan menor probabilidad de capturar organismos menores a la talla
mínima legal.
El arte de pesca que utilizan los pescadores
de jaiba varía dependiendo de la especie disponible. En la parte norte de
Sonora (zona 1), de 48 pescadores entrevistados en otoño de 2011, 98% utilizan
en promedio 89 trampas por panga; 8% además utilizan entre uno y cuatro
chinchorros de 600 m de largo en promedio; no se detectó el uso de aros en esa
zona. En la parte central (zona 2), de 70 pescadores entrevistados, 24% usan en
promedio 54 aros por panga, 77% usan en promedio 59 trampas por panga, y 20%
usan uno o dos chinchorros de 530 m de largo promedio. En la parte sur (zona
3), de 77 pescadores entrevistados 92% utilizan en promedio 70 aros por panga, 16%
usan en promedio 75 trampas por panga, y 5% usan chinchorros de 534 metros de
largo promedio (Cisneros-Mata et al.,
2011).
En Sinaloa la captura se realiza regularmente
durante los flujos de marea; se suspenden las capturas dos días antes de los
cuartos lunares. La pesca se lleva a cabo generalmente en las primeras horas
del día, aunque en verano cambian durante el flujo vespertino. Lo anterior, a
decir de los pescadores, es debido a que en la mañana invernal el agua es muy
fría y la jaiba no responde activamente a la carnada. En Sonora, esto aplica
únicamente en el sur del Estado donde se pesca dentro de lagunas y bahías
(Lobos a Agiabampo), y es durante el flujo de la marea alta. En el resto del
litoral sonorense y en el norte de Sinaloa también se pesca en la ribera, hasta
cerca de 25 m de profundidad. En el litoral la marea es semidiurna, con dos
fases “vivas” por mes, dos pleamares y dos bajamares por día, lo que favorece
los cambios de carnada y revisión de trampas. En el alto Golfo de California se
presentan hasta 10 m de amplitud de marea por lo que en las zonas de pesca (de
El Tornillal hasta Bahía Adahir) se pesca sólo en las pleamares (Molina-Ocampo et al., 2006).
En Sonora se emplean dos tipos de trampas. Al
norte del estado (El Sahuímaro hasta Puerto Peñasco) y en Bahía del Tóbari las
trampas empleadas son tipo Chesapeake. Estas son de base rectangular con
dimensiones de 60 × 60 × 40 cm (largo, ancho, alto), confeccionadas con malla
rígida de alambre con revestimiento ahulado de forma hexagonal de 3.81 mm de
tamaño de malla. Cuentan con cuatro entradas, un encarnadero y un matadero, el
cual se ubica en la parte superior de la trampa separada por un panel
horizontal. Las trampas son revisadas cada 24 horas, principalmente durante la
mañana, se vuelven a encarnar y son caladas nuevamente (Balmori-Ramírez et al., 2009).
En la parte centro y sur de Sonora las
trampas, conocidas también como cuadros, son de base rectangular de 60 x 60 x
20 cm y de un solo piso. Son construidas con paño de red de desecho
(principalmente PE con el que se construyen las redes de arrastre para camarón)
con tamaño de malla de 50.8 mm, unidas en varillas de alambrón. Su empleo es
tanto en bahías como en aguas marinas (ribera). Son revisadas y encarnadas por
las mañanas, aunque ocasionalmente son revisadas por la tarde, procurando que
el efecto de la carnada dure más tiempo (Balmori-Ramírez et al., 2009).
Los aros, también conocidos como nasas, son
construidos con paño de desecho de red de hilo monofilamento con un tamaño de
malla mínimo de 76 mm, y diámetros de hilo del # 9 al 30, el cual es fijado a
una varilla de alambrón de acero de 35 mm de diámetro. Este arte de pesca es el
más sencillo en su construcción. En el estado de Sinaloa, particularmente en la
Bahía Santa María-La Reforma, le realizaron una modificación al aro
tradicional, incorporándole un aro que funciona como techo, esto con la
finalidad de que al momento de cobrar el aro las jaibas queden atrapadas y no
puedan escapar (Balmori-Ramírez et al.
2009). Se utilizan principalmente en sistemas lagunares, estuarinos y bahías, y
ocasionalmente en aguas marinas. Son operados en aguas someras entre uno y seis
metros de profundidad, colocando la carnada en el centro del aro. El tiempo de
reposo es de 15 a 20 minutos; transcurrido este tiempo se revisa la nasa, se
descarga la captura y se vuelve a calar y en caso de ser necesario se le agrega
más carnada.
En la región sur de Sinaloa esta pesquería se
lleva a cabo en embarcaciones sin motor y en su mayoría con aros y muy raramente
con trampas.
4.7. Infraestructura de desembarco
Las descripciones siguientes se derivan de
observaciones durante el trabajo de campo realizado en verano y otoño de 2011 (cf. Cisneros-Mata et al.; 2011). La infraestructura de las plantas de jaiba varía. En
general son instalaciones básicas con infraestructura para la recepción y
transporte del producto para su subsiguiente despulpado. No se cuenta con
lugares específicos de descarga de jaiba. Los lugares de desembarco son los
atracaderos de pesca ribereña en general. Los principales centros de acopio son
las mismas plantas procesadoras; una sola planta puede recibir jaiba de hasta
10 campos pesqueros en un radio de 200 km.
En algunos lugares se descarga en playa y se
conserva en “aguahielo”, en recipientes con capacidad de una tonelada y se
transportan a las plantas procesadoras o directo al comercio. En el caso de que
el mismo permisionario comercialice el producto, al desembarcar las jaibas se
las coloca en recipientes con aguahielo y de allí se extraen para ligar las
tenazas y evitar así perderlas en el manejo. Se colocan en javas de plástico
con hielo molido, acomodadas en camas dentro de los camiones para su
transportación posterior.
4.8. Proceso e industrialización
Salvo en los casos en que se cita la fuente de
información, las descripciones siguientes se derivan de observaciones durante
el trabajo de campo realizado en verano y otoño de 2011 (cf. Cisneros-Mata et al.,
2011). La jaiba tiene demanda nacional e internacional; la mayor parte de las
capturas se destinan al consumo humano directo, destacando la comercialización
de su carne llamada “pulpa” de jaiba (CESPJSON, 2011).
Algunos pescadores hacen la primera “rezaga” a
bordo de la embarcación, regresando al mar las hembras juveniles y ovígeras.
Cuando llegan a playa entregan la captura al centro de recepción (que puede ser
de un particular, la cooperativa o del comprador) o a la planta local
procesadora.
Una vez recibida la jaiba en los centros de
acopio, los encargados con ayuda de otras personas (mujeres y niños) realizan
la segunda rezaga, seleccionando las jaibas de talla comercial. La jaiba
seleccionada es trasladada a los vehículos de los compradores. En el campo se
observó que la mayoría de los centros de recepción y plantas respetan la talla
mínima de captura dado que la talla comercial está por encima de esta talla
autorizada. Pero en las entrevistas a los pescadores de varios campos también
se comentó que algunas plantas reciben hembras enhuevadas.
Existe un procesamiento doméstico para aquella
jaiba no aceptada por los centros de recepción. En algunas localidades esta
jaiba es comprada por mujeres y niños para descarnar y vender en la localidad o
a vendedores foráneos. Actualmente esto es muy común en las comunidades del sur
de Sonora y norte de Sinaloa. La rezaga (organismos de talla sublegal o hembras
ovígeras) se despulpa en la casa de los pescadores. Esto constituye un ingreso
importante, además de ser una economía subterránea que no se contabiliza en los
registros oficiales pudiendo esto representar un gran reto para el ordenamiento
de la pesca.
Algunos productores que tienen plantas
receptoras en la localidad, poseen tinas con agua fría (hielo) para bajar la
actividad de la jaiba que generalmente es agresiva, y evitar que se desprendan
sus apéndices. De esta manera, la captura se mantiene por mayor tiempo sin
perder la calidad. El comprador o transportista lleva el producto del campo
pesquero a las plantas. Cuando la jaiba llega a las plantas, el personal
realiza una inspección de calidad y talla mínima y realizan los descartes.
El procesamiento varía dependiendo entre
plantas. En algunos casos, la planta solamente recibe el producto y lo
transporta a plantas de mayor capacidad (p. ej. Yavaros, Sonora). Algunas
plantas enligan las jaibas y las venden enteras; otras plantas hierven o
pasteurizan la jaiba y la descarnan.
El descarne de la jaiba en las plantas lo
realizan principalmente mujeres, quienes se han distinguido por su destreza
para esa actividad. En una entrevista al personal de la planta de Agiabampo, se
comentó que el Gobierno Mexicano está promoviendo programas de trabajo en EEUU,
específicamente a Maryland, para mujeres descarnadoras provenientes de esta
región por realizar un trabajo de muy buena calidad.
En algunos casos, después de ser desencarnada
la jaiba se deposita en contenedores y se envía a plantas de empacado donde se
enlata en sus diferentes presentaciones, se pasteuriza y se almacena en bodegas
refrigeradas. Después se preparan y envían los pedidos. Existen compradores en
Japón y los EEUU.
En Sonora, actualmente se cuenta con un
registro de 20 plantas procesadoras de jaiba en su mayoría de mediana escala,
donde el producto se procesa de diversa manera (CESPJSON, 2011), además de
algunas móviles que operan temporalmente según la abundancia del recurso; su
principal proceso es el cocido. En Sinaloa se encuentran registradas
oficialmente siete plantas procesadora de jaiba de las cuales una se ubica en
Guasave, tres en La Reforma y tres en Los Mochis (CONAPESCA, 2013). Estas
envían sus productos en presentación pulpa, tanto al mercado nacional como a la
exportación. Algunas unidades económicas trasladan el producto para ser
procesado en Tampico, Tamaulipas.
En 2006, en siete plantas de Sonora se estimó
una capacidad instalada promedio de 36.21 toneladas, y capacidad de operación
de 9.08 toneladas/día, generando 8.83 empleos fijos en promedio y 116.71
empleos temporales. En Sinaloa, las plantas visitadas reportaron en promedio
una capacidad total de 20.48 toneladas, capacidad de operación de 4.51
toneladas/día, 19.05 empleos fijos y 156.69 empleos temporales. El total
registrado en los dos Estados fue de 62 empleos fijos y 816 temporales
(Huato-Soberanis et al., 2006).
En Sinaloa y Sonora, el 44% de las plantas
procesan exclusivamente jaiba y el 66% otras especies como escama, camarón,
tiburón y moluscos (Huato-Soberanis et al.,
2006).
En el campo pesquero de El Tortugo, Sinaloa y
en menor medida en otro sitios, la participación de la mujer en la actividad
pesquera es fundamental. En el sitio antes señalado manejan una planta
procesadora de jaiba y venden la pulpa a un comercializador. Lo anterior
ocasiona que los varones del poblado que antes migraban a realizar otras
actividades durante la veda de camarón, ya no se vean en la necesidad de
hacerlo. Al incorporarse las mujeres a las labores de la planta les confieren
roles activos domésticos a sus esposos, modificando los papeles tradicionales
familiares. Igualmente, en el Cerro Cabezón existen mujeres pescadoras y
despulpadoras de jaiba.
4.9. Comercialización
La jaiba se destina al consumo humano directo;
su presentación comercial es variable: entera fresca congelada, cocida en
pulpa, entera fresca enhielada, entera cocida congelada y entera fresca,
principalmente. El mercado de los productos de jaiba puede ser local, regional,
nacional o para exportación (Huato-Soberanis et al., 2006).
Con base en información recabada durante la
aplicación de una encuesta entre los actores (Anexo), se realizó una
caracterización de la ruta de comercialización del producto de la pesca de
jaiba en Sinaloa y Sonora (figura 12).
Figura
12. Ruta comercial de los productos de la jaiba capturada en Sinaloa
y Sonora. En la base se representa el flujo de los productos de la jaiba y del
recurso económico derivado de su comercialización. Fuente: Cisneros-Mata et al., 2011.
Los pescadores pueden entregar su producto de
la pesca cotidiana a compradores, centros de acopio, y/o compradores locales.
Los compradores individuales pueden entregar el producto a centros de abasto o
a plantas pre-procesadoras en donde las jaibas son sometidas a un proceso
inicial para luego ser transportadas a centros de abasto o bien a plantas
enlatadoras. Los centros de acopio son instalaciones habilitadas por las
agrupaciones de pescadores –como las cooperativas- o bien por las plantas
procesadoras. En algunas comunidades la recepción local suelen realizarla
mujeres o niños que en su mayoría cuecen la jaiba y la despulpan en casa para
su venta en la propia comunidad o en lugares cercanos. El comprador final puede
adquirir los productos de la jaiba ya sea de centros de abasto, de las plantas
enlatadoras, en mercados o pescaderías, de compradores locales o bien en
consumo directo en restaurantes y puestos de mariscos.
Salvo cuando se cita la fuente primaria de
información, las descripciones siguientes se derivan de observaciones
realizadas durante el trabajo de campo realizado en verano y otoño de 2011 (cf. Cisneros-Mata et al., 2011).
La comercialización inicial de la jaiba se
realiza en playa. Cada panga entrega su captura ya sea a la cooperativa o a un
comprador que la lleva a la planta, la cual le agrega valor al cocerla y
envasarla. De acuerdo con los cuestionarios de eficiencia económica aplicados
en otoño de 2011 en campos pesqueros de los Estados de Sonora y Sinaloa, el
precio por kilogramo en venta de primera mano varía de cinco a ocho pesos para
la jaiba azul y entre $11.00 hasta los $15.00 para la jaiba café (figura 13).
Figura
13. Precio pagado al pescador por kilogramo de la jaiba. El eje
vertical es la frecuencia de respuestas, y el eje horizontal es el precio.
Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada en otoño de 2011.
Las comunidades que reportaron el menor precio
son: Agiabampo (Son.), Bacorehuis, El Colorado y Teacapán (Sin.). Las
comunidades que reportan los precios más altos son: El Desemboque de Caborca,
La Choya-Cerro Prieto, Santo Tomás, La Pinta, Punta Jagüey en Sonora, y Cerro
Cabezón en Sinaloa.
El producto se vende fresco-enhielado para
compradores que vienen de fuera de las comunidades pesqueras, o
fresco-congelado para compradores que vienen desde más lejos. Los compradores
pueden ser locales, quienes generalmente recogen los productos en camionetas
(“pick-up”), o compradores de fuera, quienes recogen el producto en camionetas
con caja refrigerada para transportar el producto a ciudades como Ensenada,
Mexicali, Tijuana, Tampico, Culiacán, Los Mochis, Ciudad de México y
Guadalajara (Datos derivados de la encuesta aplicada en otoño de 2011).
Gran parte de la producción se destina a
plantas de mayor capacidad (p. ej. Desarrollo Integral de la Jaiba en México,
S.A de C.V.). La producción local se destina principalmente a la industria de
la transformación. Buena parte de los sitios de producción cuentan con plantas
procesadoras de tenazas y carne desmenuzada. Otra parte de la producción local
se destina a restaurantes, y la jaiba de segunda a un proceso doméstico,
particularmente en las comunidades Yaquis y Mayos en Sonora, y en varias
comunidades de Sinaloa (Datos derivados de la encuesta aplicada en otoño de
2011.
La presentación comercial más común de la
jaiba es cocida en pulpa aunque también puede ser vendida entera enhielada,
entera cocida congelada y entera fresca. Para el mercado nacional la
presentación más común es fresca entera, y para exportación enlatada
(Huato-Soberanis et al., 2006).
Existen versiones más sofisticadas del producto, con mayor valor agregado, como
los “fingers”, “crab cakes” y “lolly pops”. Como alimento la carne de jaiba no
es una fuente importante de grasa saturada, fibra dietética, azúcares y
vitamina A; sin embargo, la presencia de proteínas (34%) y de otros lípidos y
varios minerales hacen que sus características nutricionales sean muy elevadas
(Huato-Soberanis et al., 2006).
En Sinaloa se destina al consumo humano
directo tanto nacional como de exportación. Los principales mercados para su
venta son Sinaloa, Jalisco y el Distrito Federal. El producto de exportación es
procesado por cinco empresas y su destino es en la costa oriental de EEUU, en
donde se vende enlatada principalmente (Ramírez-Félix et al., 2003, Huato-Soberanis et
al., 2006).
En Sonora la jaiba se comercializa con
destinos principales en Guadalajara, México y Monterrey e internacionalmente a
EEUU, Corea y Japón. La cadena productiva se basa en relaciones personales,
temporales y sin mediar papel, existiendo fuertes lazos de relación comercial
entre los pescadores. Los permisionarios y compradores establecen los precios y
las condiciones de compra según lo demande el mercado (Ramírez-Félix et al., 2003).
Los precios por kilogramo de venta en mayoreo
y menudeo reportados de jaiba entera se incrementaron desde el 2005 al 2009. En
el 2009, el precio reportado en venta de mayoreo fue de $34.10 y en venta de
menudeo de $41.00 (CONAPESCA 2009), los cuales están $11.00 y $19.00 por encima
del precio en playa respectivamente (figura 14).
Figura
14. Precio de venta al mayoreo y menudeo de un kilogramo de jaiba
entera en el Distrito Federal. Fuente: Anuarios Estadísticos de Acuacultura y
Pesca (CONAPESCA).
El precio de venta al mayoreo por kilogramo de
pulpa de jaiba reportado para el 2009 fue de $126.11 y al menudeo de $155.00
(CONAPESCA, 2009). Se observa un incremento desde el 2005 de los precios de
venta al menudeo y desde el 2006 de los precios de venta al mayoreo (figura
15). El precio de la lata de jaiba en el 2006 se reportó de $74.00
(Huato-Soberanis et al., 2006).
Figura
15. Precio de venta al mayoreo y menudeo de un kilogramo de pulpa de
jaiba en el Distrito Federal. Fuente: Anuarios Estadísticos de Acuacultura y
Pesca (CONAPESCA).
Como ya fue mencionado, en varias comunidades
del sur de Sonora y Sinaloa se comercializa jaiba con talla menor a la mínima
legal. En el caso de Bahía Lobos, se observó que cada mujer compra de una a
tres cubetas diarias durante la temporada de pesca. Cada cubeta cuesta $50.00,
contiene alrededor de 11 kg de jaiba entera y rinde de dos a tres kg de carne.
Esta jaiba “rezagada” juvenil se vende dentro
de la comunidad o a personas que la llevan a las carreteras o ciudades (p. ej.
Ciudad Obregón). El precio promedio de la jaiba desencarnada es de $55.00 por
kilogramo; sin embargo, puede llegar hasta $90.00 o más de $100.00 por
kilogramo (CESPJSON, 2011). La cantidad de jaiba y precios reportados en la
entrevista de eficiencia económica se reflejan en las figuras 16 y 17.
Figura
16. Frecuencia de kilogramos de jaiba por debajo de la talla mínima
de captura autorizada, comprada para el procesamiento doméstico. Fuente: Datos
derivados de la encuesta aplicada en otoño de 2011.
Figura
17. Frecuencia de precios por kilogramo reportados de carne de jaiba
por debajo de la talla mínima de captura autorizada. Fuente: Datos derivados de
la encuesta aplicada en otoño de 2011.
4.10. Indicadores socioeconómicos
Durante una encuesta aplicada en otoño de
2011, se encontró que la estructura de edad de 47 pescadores en la zona 1
(centro-norte de Sonora) es bimodal, con la mayoría de los pescadores en el
grupo de edad de 35 a 40 años. Hay otra moda menor a la anterior centrada en el
grupo de 50 a 55 años (figura 18). La edad promedio es de 42.1 años.
La estructura de edad de 70 pescadores en la
zona 2 (del centro de Sonora al norte de Sinaloa) es también bimodal, con la
mayoría de los pescadores en el grupo de edad de 35 a 45 años. Hay otra moda
menor a la anterior centrada en el grupo de 55 a 60 años (figura 19). La edad
promedio es de 40.6 años.
En la zona 3 (norte a sur de Sinaloa), la
estructura de edad de 77 pescadores entrevistados es bimodal, con la mayoría de
los pescadores en el grupo de edad de 35 a 45 años y con una moda menor a la
anterior en el grupo de 50 a 55 años (figura 20). La edad promedio es de 44.3
años.
Figura
18. Estructura de edad de los pescadores entrevistados en el
centro-norte de Sonora. El eje vertical es la frecuencia de pescadores por
grupo de edad (eje horizontal). Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada
en otoño de 2011.
Figura
19. Estructura de edad de los pescadores entrevistados del centro de
Sonora al norte de Sinaloa. El eje vertical es la frecuencia de pescadores por
grupo de edad (eje horizontal). Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada
en otoño de 2011.
Figura
20. Estructura de edad de los pescadores entrevistados del norte al
sur de Sinaloa. El eje vertical es la frecuencia de pescadores por grupo de
edad (eje horizontal). Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada en otoño
de 2011.
La edad media de los pescadores entrevistados
es de 42.3 años, su antigüedad como pescadores es de 22.6 años, y su antigüedad
en la pesca de jaiba es de 14.3 años. Los pescadores de la zona 3 son, en
general, de mayor edad y antigüedad en la pesca que en el resto del litoral,
aunque la antigüedad como pescador de jaiba es similar en las tres zonas (tabla
2).
Tabla
2. Edad media (Edad), antigüedad en la pesca (Pescador), y
antigüedad en la pesquería de jaiba (Jaiba) de los pescadores del litoral de
Sinaloa y Sonora, por zona. Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada en
otoño de 2011.
Zona |
Edad |
Pescador |
Jaiba |
1 |
42.1 |
21.0 |
14.2 |
2 |
40.6 |
21.2 |
14.0 |
3 |
44.3 |
25.7 |
14.6 |
Media |
42.3 |
22.6 |
14.3 |
Un estudio de campo reciente (Huato-Soberanis
et al., 2006) indicó que en Sonora la escolaridad media de los pescadores de
jaiba es de 8.1 años, con 18 años como máximo, con un coeficiente de variación
(CV) de 48.6%. Para Sinaloa, en el mismo estudio se encontró que la escolaridad
media es de 6.1 años, con máximo de 17 y CV de 44%.
El mismo estudio encontró que el número de
dependientes económicos de los pescadores de jaiba varía entre 1 y 6 en Sonora
(media = 3.3; CV = 43.1%), y entre 1 y 10 en Sinaloa (media = 4.1; CV = 47.4%).
En Sonora, el tiempo de residencia en las comunidades costeras donde se pesca
jaiba varía entre 11 y 42 años (media = 28 años; CV = 28.9%), y entre 10 y 56
años en Sinaloa (media = 31 años; CV = 37.6%). La antigüedad pescando en las
comunidades varía entre 5 y 28 años en Sonora (media = 13 años, CV = 49.3%),
mientras que en Sinaloa varía entre 2 y 51 años (media = 21.4 años, CV =
56.7%).
Tabla
3. Algunos indicadores sociodemográficos en las comunidades
pesqueras del litoral de Sinaloa y Sonora donde se pesca jaiba. Fuente: Excepto
las características 3 y 4, los datos para Sinaloa y Sonora fueron tomados de
(Huato-Soberanis et al., 2006); la
cifra de pescadores a nivel nacional fue tomada de (Cisneros-Mata et al., 2010); el resto de los datos
provienen de las estadísticas del INEGI (http://www.inegi.org.mx). Los valores para las características 2 a 8 se expresan en porcentaje.
No. |
Característica |
Sonora |
Sinaloa |
Nacional |
1 |
Pescadores |
12,220 |
25,761 |
300,000 |
2 |
Alfabetismo |
86 |
80 |
92 |
3 |
Energía eléctrica |
96 |
97 |
98 |
4 |
Agua entubada |
92 |
97 |
89 |
5 |
Drenaje |
80 |
97 |
89 |
6 |
Casa propia |
82 |
77 |
76 |
7 |
Habitantes/casa |
4 |
4.4 |
3.9 |
8 |
Salud |
50 |
60 |
58 |
La tabla 3 muestra otros indicadores
socioeconómicos de los pescadores de jaiba en Sinaloa y Sonora. En comparación
con el resto del país, estos pescadores representan el 12.7% del total. Destaca
el nivel de alfabetismo de estos pescadores por ser inferior al indicador
nacional. En Sinaloa el acceso a servicios médicos institucionales es mayor que
en Sonora; también es mayor el índice de urbanización comunitario (agua
entubada y drenaje).
La pesquería de jaiba se ha constituido en una
muy importante fuente de ingresos para los pescadores de las comunidades
costeras de Sonora y Sinaloa. En la zona 2 (del centro de Sonora al norte de
Sinaloa) para el 10% de los pescadores la jaiba constituye el 100% de sus
ingresos (figura 21). En general, para el 20% de los pescadores la jaiba
representa el 50% de sus ingresos, y para el 53% representa entre el 50% y el
100% de los ingresos anuales.
Además de la jaiba, otras especies son
importantes para los pescadores ribereños del litoral de Sinaloa y Sonora
(figura 22). Destacan los elasmobranquios, el lenguado y otros peces óseos
(“escama”) en la zona 1 (norte al centro de Sonora); elasmobranquios, camarón,
escama y moluscos en la zona 2 (centro de Sonora al norte de Sinaloa); y
camarón, escama y moluscos en la zona 3 (norte al sur de Sinaloa).
Figura
21. Importancia relativa de la jaiba para los pescadores ribereños
del litoral de Sinaloa y Sonora. El eje vertical es la frecuencia relativa (%)
de pescadores entrevistados cuyos ingresos representan anualmente el porcentaje
mostrado en el eje horizontal. Fuente: Datos derivados de la encuesta aplicada
en otoño de 2011.
Figura
22. Importancia relativa de otras especies además de la jaiba para
los pescadores ribereños del litoral de Sinaloa y Sonora. Fuente: Datos
derivados de la encuesta aplicada en otoño de 2011.
4.11. Demanda pesquera
Esta pesquería es también muy atractiva debido
a su bajo costo en la infraestructura, aparejos de pesca y proceso de
comercialización. Representa para el usuario un medio de sostén en los meses en
los que recursos como el camarón, escama, almeja entre otros se encuentra en
veda o no susceptible a las artes de pesca por el clima o por la biología de la
especie. La mayoría de las grandes procesadoras de Jaiba tiene una pequeña y
provisional planta de procesamiento que incluye tinas de cocción a alta presión
y un cuarto frío. Esto tiene como efecto colateral el empleo directo de mujeres
que sirven para descarnar la jaiba por lo que el ingreso al medio familiar se
ve grandemente beneficiado pues tanto el pescador como la esposa reciben
ingresos de esta pesquería.
La demanda pesquera anual se considera aquí
como la capacidad total de acarreo de la flota de pangas en la pesquería. Esta
cantidad es importante porque al contrastarse con la oferta biológica o captura
total permisible, ayuda a evaluar el nivel de desarrollo de la pesquería.
Uno de los factores que favorecieron el
crecimiento de la pesquería de jaiba en Sonora y Sinaloa fue la demanda de los
mercados canadienses y estadounidenses de la carne. Sin embargo, la exportación
se ha visto obstaculizada por: 1) la fluctuación interanual de la
disponibilidad o abundancia de la población jaiba 2) la incertidumbre para
satisfacer un mercado específico y 3) la introducción y competencia con los
bajos precios del mercado Indo Pacífico (Huato-Soberanis et al., 2006).
En 2006 se estimó que en Sonora los pescadores
en promedio salen 27.4 días por mes y 8.6 meses por año, con un promedio de
captura de 107.72 kg por día, siendo la capacidad de captura por embarcación
372 kg. En Sinaloa, en promedio salen a pescar 27.36 días por mes y 10.5 meses
al año, con una captura promedio de 76.1 kg por día, siendo la capacidad
promedio de la embarcación 251.2 kg (Huato-Soberanis et al., 2006).
4.12. Grupos de interés
En el Anexo se hace una descripción del
proceso del plan de manejo de jaiba en el cual se listan los actores y
entidades que han colaborado en el mismo. En la fase de captura intervienen
pescadores, permisionarios y concesionarios que pueden estar agrupados en
cooperativas, uniones y federaciones de cooperativas. Asimismo, participan
pescadores “libres”, definidos como aquellos cuya embarcación no está amparada
bajo un permiso o concesión de pesca.
En la fase de almacenamiento y procesamiento,
participan las plantas jaiberas. En esta fase también participan grupos
familiares dedicados al descarne de la jaiba “rezagada” (juvenil).
En la fase de transporte participan empresas
pesqueras, permisionarios o cooperativas que cuentan con vehículos, aunque
también participan transportistas particulares.
Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC):
Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos A.C. (CEDO), Comunidad
y Biodiversidad, A.C. (COBI), Environmental Defense Fund (EDF),
Okeanos-Oceanides, y Sustainable Fisheries Partnership (SFP) han participado
activamente en el monitoreo y evaluación del recurso y de la fauna de
acompañamiento, así como la capacitación de pescadores, principalmente en la
zona centro y norte de Sonora.
Las instituciones de investigación también han
tenido una participación activa. La Universidad de Sonora ha desarrollado
investigación sobre eficiencia económica, mercado y comercialización. El
Colegio de Sonora ha promovido investigación sobre las características
históricas y socioeconómicas de las comunidades. El Centro de Investigaciones
Biológicas del Noroeste, S.C. (CIBNOR) ha realizado investigaciones sobre
crecimiento individual y ecología de jaiba café en Sonora. Mientras que en
Sinaloa la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), la Universidad de Occidente
(U de O) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) han realizado
investigaciones sobre crecimiento individual, reclutamiento, ecología, así como
trabajos sobre co-manejo pesquero de jaiba.
En el proceso de manejo de estos recursos
intervienen varias instancias, tanto gubernamentales como no gubernamentales.
La Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) junto con las
Subdelegaciones de Pesca están a cargo de la expedición de permisos,
establecimiento de regulaciones, inspección y vigilancia, así como la
asignación de subsidios. En el caso de Sonora, CONAPESCA en conjunto con el
INCA Rural han apoyado la conformación y han dado seguimiento al Comité Sistema
Producto de Jaiba. Por su parte, el Comité ha logrado integrar a permisionarios
y concesionarios y está promoviendo el fortalecimiento de la cadena productiva.
Sinaloa aún no cuenta con dicho Comité.
La Secretaría de Marina (SEMAR) apoya la labor
de inspección y vigilancia de la CONAPESCA.
Los Gobiernos Estatales de Sonora y Sinaloa, han
mostrado interés en promover la certificación de esta pesquería con trampas, la
reactivación del Consejo Estatal de Pesca y Acuacultura, así como de un Comité
Regional de Administración de Pesquería de Jaiba. También la promoción del
producto en ferias de pescados y mariscos para que los productores tengan
acceso directo a los mercados.
Existen tres grupos indígenas en los Estados
de Sonora y Sinaloa: Seris (Comcáac), Yaquis y Mayos, quienes se dedican a la
captura de la jaiba. Los Seris, mediante un Acuerdo Oficial recibieron la
concesión de pesca exclusiva del Canal del Infiernillo (DOF, 1975).
4.13. Estado actual de la pesquería
La actividad pesquera de jaiba, como todas las
pesquerías ribereñas, representa retos particulares para el ordenamiento en virtud
de su complejidad producto de la diversidad social. Esto podría explicar por
qué está sujeta a un oligopsonio con fallas de mercado y producción
económicamente ineficiente (Pérez-Ríos, 2002). Ello significa que los factores
de la producción no están siendo utilizados de manera óptima. En consecuencia,
en términos de sustentabilidad el Plan de Manejo debe procurar el balance entre
aspectos biológicos, económicos y culturales (ver, p. ej. Bourillón-Moreno,
2002).
Figura
23. Descargas mensuales (en peso desembarcado) de jaiba registradas
en Sinaloa y Sonora durante 2012. Fuente: Anuarios Estadísticos de Acuacultura
y Pesca (CONAPESCA).
La producción se concentra en los meses de
julio y agosto por la disponibilidad del recurso y porque los pescadores acuden
a este recurso durante la veda del camarón (cf.,
figura 8). De las 10,000 toneladas (peso desembarcado) registradas oficialmente
en ambos estados (5,984 en Sinaloa y 4,016 en Sonora) durante 2009, en todos
los meses del año hubo registros (figura 23). En Sinaloa las mayores capturas
se realizan en primavera, y en Sonora durante el verano. Este desfasamiento de
las capturas es favorable para la industria pues representa un suministro casi
continuo a lo largo del año.
Para los dos Estados un estudio (Huato-Soberanis
et al., 2006) sugiere que la
pesquería ha alcanzado, y posiblemente sobrepasado, su óptimo desarrollo. En el
caso de Sinaloa la evaluación incluyó las dos especies de jaibas café y azul;
dos estimaciones contrastantes de biomasa indicaron que la abundancia venía a
la baja (figura 24).
Figura
24. Estimación de la tendencia de la biomasa anual de jaibas café y
azul en el litoral de Sinaloa. Modificado de (Huato-Soberanis et al., 2006).
Para Sonora, el mismo estudio concluyó que
para la jaiba café la situación es similar a la anterior: la biomasa ha venido
en descenso a partir de la mitad de la década de 1990 (figura 25)
Figura
25. Estimación de la tendencia de la biomasa anual de jaiba café en
el litoral de Sonora. Modificado de (Huato-Soberanis et al., 2006).
Para Bahía de Kino y Canal de Infiernillo,
Sonora, otro estudio (Márquez-Farías, 2001) indicó que en el año 2000 la
pesquería de jaiba café (C. bellicosus)
estaba saludable y en fase de desarrollo. En ese estudio se advierte del
posible impacto que estaba teniendo en la jaiba la pesca incidental en los
barcos camaroneros.
Molina-Ocampo et al., (2006) realizaron una evaluación conjunta de la pesquería
para los estados de Sinaloa y Sonora. Concluyeron que en el año 2002 la
pesquería de C. bellicosus estaba en
fase de explotación plena. Para ese año la población de jaiba de Sonora y
Sinaloa había disminuido 29% de su nivel inicial (figura 26).
En el más reciente estudio sobre jaiba café (C. bellicosus) en Sonora, se concluyó
que la población no se encuentra sobrexplotado porque los análisis no indican
que la población actual se encuentre por debajo del 50% del tamaño original (Alvarez-Flores,
2011).
Figura
26. Tendencia del tamaño de la población de 1989 a 2002 y su relación
con la biomasa de la población a su estado virgen (Tomado de Molina-Ocampo y
Márquez-Farías, 2004).
4.14. Medidas de manejo existentes
Arte de pesca autorizado
En la NOM-039-PESC-2003 (DOF, 2006), que opera
en todo el litoral del Océano Pacífico, se leen las regulaciones oficiales de
trampas para jaiba con las siguientes características: trampas de estructura
rígida, tipo Chesapeake o similar, deben contar con al menos 2 aberturas de
escape para los ejemplares de tallas pequeñas, con dimensión mínima de 100 mm
de largo por 50 cm de alto; aros y sacadores con tamaño de luz de malla igual o
superior a 76 mm (3.0”) y ganchos metálicos de 1m de longitud (exclusivamente
en Nayarit) (DOF, 2012a).
Tallas
mínimas
La talla mínima de captura será igual al ancho
de caparazón o cefalotórax (Ac) medida de espina a espina (a lo ancho del
cuerpo del ejemplar), de 95 mm de ancho caparazón (Ac) para C. arcuatus, de 115 mm Ac para C. bellicosus y de 120 mm de Ac para C. toxotes (DOF, 2012a).
Vedas
Se podrán establecer periodos y zonas de veda
para la captura de las especies de jaiba durante su reproducción y crecimiento
mediante avisos publicados en el Diario Oficial de la Federación y conforme a
los procedimientos establecidos en la NOM-009-PESC-1993 (DOF, 1994). En 2013 se
implementó la primera veda de jaiba en Sinaloa y Sonora que prohibió la captura
total en mayo y junio, y de hembras del 1o. al 9 de julio) (DOF, 2013).
Puntos
de referencia
Para todos los estados del litoral del Océano
Pacífico, excepto Chiapas, tomarán las medidas necesarias si la captura anual
por entidad disminuye por abajo del promedio histórico; en el Golfo de
California mantener la captura por unidad de esfuerzo promedio diario en 0.35
kg/arte/día (anual de 84kg/arte) (DOF, 2012a).
5.
Propuesta de manejo de la pesquería
El Plan de Manejo Pesquero de jaiba de Sinaloa
y Sonora, se realizó mediante un intenso proceso participativo, que incluyó una
reunión regional realizada el 7 y 8 de marzo de 2011, tres reuniones zonales
entre octubre y diciembre de 2011 y a través de una encuesta a 195 pescadores
de 27 campos pesqueros en el litoral de Sinaloa y Sonora, además de 26
entrevistas con procesadores, autoridades Federales y Estatales, investigadores
y miembros de la Sociedad Civil Organizada.
El Plan de Manejo Pesquero de jaiba está
integrado por objetivos de diferentes niveles (Fines, Propósito, Componentes) y
Acciones, que fueron establecidos a partir de la identificación del problema de
la pesquería y de alternativas de solución, utilizando para ello los métodos de
análisis FODA y Marco lógico. Los objetivos se presentan como logros alcanzados
en el mediano y largo plazo. El proceso de planeación estratégica incluyó la
Planeación Administrativa, consistente en acordar Metas y Acciones orientadas a
promover la conformación de los organismos legales y administrativos que deben
dar soporte e impulso al Plan de Manejo
5.1 Imagen objetivo al año 2022
La imagen objetivo es la visión de lo que se
espera lograr en el largo plazo como consecuencia de la instrumentación del
plan de manejo, es decir la solución de los problemas actuales que han
ocasionado que la pesquería no sea sustentable. Por lo que mediante el presente
Plan se espera lograr lo siguiente:
En 2022, la pesquería de jaiba de Sinaloa y
Sonora está ordenada, certificada y diferenciada por su calidad integral e
innovación, con altos rendimientos económicos en el largo plazo, equitativa y
ambientalmente amigable, manejada de manera adaptativa con base en información
científica y comunitaria por un grupo multiactores de ambos estados, con
pescadores organizados, respetuosos de la normatividad y de sus reglas, y
orgullosos de su actividad.
5.2 Fines
Los fines representan el
vínculo con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, y enmarcan
el impacto al que se espera contribuir a largo plazo con este plan de manejo.
Los fines establecidos son cuatro:
Fin 1. Contribuir a impulsar el
aprovechamiento sustentable de los recursos naturales del país.
Fin 2. Contribuir a implementar una política
integral de desarrollo que vincule la sustentabilidad ambiental con costos y
beneficios para la sociedad.
Fin 3. Contribuir a reactivar una política de
fomento económico enfocada en incrementar la productividad de los sectores
dinámicos y tradicionales de la economía mexicana, de manera regional y
sectorialmente equilibrada.
Fin 4. Contribuir a impulsar la productividad
en el Sector agroalimentario mediante la inversión en el desarrollo de capital
físico, humano y tecnológico.
5.3 Propósito
“La pesca de jaiba en Sinaloa y Sonora es sustentable”.
Entendiendo a éste como
el objetivo central del plan de manejo pesquero y el efecto directo de los
componentes y acciones que se propone realizar como parte del mismo es alcanzar
la sustentabilidad de la pesquería, debiendo ser socialmente aceptable,
económicamente viable, ambientalmente amigable, políticamente factible, y en un
contexto de equidad; para el presente y las futuras generaciones (SAGARPA,
2009).
5.4 Componentes
Los componentes son los objetivos estratégicos
para lograr la sustentabilidad de la pesquería. El plan de manejo pesquero de
calamar gigante está integrado por cuatro componentes, con los cuales se
atenderán aspectos biológicos-pesqueros, económicos, sociales y ambientales:
C 1. Poblaciones de jaiba conservadas
C 2. Rentabilidad de la pesca de jaiba
incrementada
C 3. Entorno social equilibrado
C 4. Medio ambiente mejorado
5.5 Líneas de acción
Las líneas de acción permiten agrupar las
acciones que se tienen que realizar para cumplir con los componentes, y
representan la base para integrar el plan de ejecución. En la Tabla 4 se
presentan las 13 líneas de acción por componente.
Tabla
4. Líneas de acción por
componente del Plan de Manejo Pesquero de jaiba en Sinaloa y Sonora.
Componente
1. Poblaciones de jaiba conservadas |
|||||||
Línea de acción 1.1. Evaluar las
poblaciones de jaiba. |
Línea de acción 1.2. Proteger las
poblaciones de jaiba. |
Línea de acción 1.3. Controlar el esfuerzo
pesquero. |
|||||
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada |
|||||||
Línea de acción 2.1. Fortalecer la infraestructura
pesquera. |
Línea de acción 2.2. Estimar indicadores
bioeconómicos. |
Línea de acción 2.3. Asegurar la calidad
del producto. |
Línea de acción 2.4. Promover el
procesamiento del producto. |
Línea de acción 2.5. Mejorar la
comercialización. |
|||
Componente
3. Entorno social equilibrado |
|||||||
Línea de acción 3.1. Estimar indicadores
socioeconómicos de la población pesquera. |
Línea de acción 3.2. Promover la
Organización Social Comunitaria. |
Línea de acción 3.3. Fortalecer a las
Organizaciones Pesqueras. |
|||||
Componente
4. Medio ambiente mejorado |
|||||||
Línea de acción 4.1. Realizar monitoreo de
las condiciones ambientales en las zonas de distribución de jaiba. |
Línea de acción 4.2. Promover una cultura
ambiental en las comunidades pesqueras. |
||||||
5.6 Acciones
Las acciones están basadas en la atención a
los problemas identificados. El Plan de Manejo Pesquero de jaiba de Sinaloa y
Sonora está integrado por 32 acciones en 13 líneas. El componente 1 contempla
12 acciones para conservar las poblaciones de jaiba; el componente 2 incluye 13
acciones para mejorar la rentabilidad de la pesquería; el componente 3
considera cinco acciones para un entorno social equilibrado y el componente 4
incluye 2 acciones para mejorar el medio ambiente.
En el Anexo se presentan las acciones, los
indicadores de gestión y los actores involucrados en la instrumentación. Es
importante señalar que algunas acciones implican la gestión y concurrencia de
otras dependencias del Gobierno Federal, Estatales y Municipales.
6.
Implementación del Plan de Manejo
La implementación de este plan de manejo
pesquero le corresponde hacerlo a la CONAPESCA, con base a las leyes y
reglamentos vigentes.
La elaboración y publicación de este plan de
manejo pesquero le corresponde al INAPESCA; la sanción previa a su publicación
corresponde a la CONAPESCA, con base en las atribuciones que para ambas
dependencias establece la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables.
Asimismo, a la CONAPESCA corresponde atender las recomendaciones del Plan de
Manejo Pesquero, dentro de la política pesquera, así como a través de los
instrumentos regulatorios correspondientes.
7.
Revisión, seguimiento y actualización del Plan de Manejo
Se establecerá el Comité de Manejo de la
Pesquería conforme a lo dispuesto en el artículo 39 fracción III de la Ley General
de Pesca y Acuacultura Sustentables y se asegurará la participación de los
individuos y comunidades vinculados con el aprovechamiento de jaiba para la
revisión, seguimiento y actualización del plan de manejo; para este efecto la
CONAPESCA establecerá el Comité que se podrá integrar con representantes de
Instituciones de Gobierno Federal, Estatal y Municipal, de pescadores tanto del
Sector social como privado, y representantes de Instituciones académicas y de
investigación. El Comité podrá elaborar sus propias reglas de operación.
La actualización del PMP se realizará cada
tres años, considerando que es el lapso contemplado para llevar a cabo las
acciones propuestas en el corto plazo (1 a 3 años).
Será fundamental el monitoreo y la evaluación,
para ello se utilizarán dos tipos de indicadores: 1) De gestión para medir el
cumplimiento de la ejecución de las acciones, y 2) De resultados para valorar
en un segundo tiempo el logro de los objetivos establecidos (componentes,
propósito y fines). En el Anexo se presentan los indicadores de gestión para
evaluar la ejecución de cada acción incluyendo las metas, plazos e
involucrados; en cuanto al establecimiento de los indicadores de resultados
(efectividad), será precisamente una de las tareas del Comité de Manejo de la
Pesquería definir los mismos para los niveles de componentes, propósito y
fines, en un plazo no mayor a tres años posteriores a la implementación del
plan de manejo.
8.
Programa de investigación
No obstante que en las acciones descritas
previamente como parte de la propuesta de manejo están incluidas las relativas
a la investigación, se considera relevante resaltar los temas prioritarios, a
efecto de que sean integrados en el Programa Nacional de Investigación
Científica y Tecnológica en Pesca y Acuacultura del INAPESCA.
1. Implementar un sistema de monitoreo de la pesquería jaiba y con participación comunitaria.
2. Evaluar periódicamente la abundancia de jaiba.
3. Realizar un estudio para evaluar la posibilidad de establecer un sistema de cuotas.
4. Realizar un estudio para determinar segregación sexual y de madurez.
5. Implementar un estudio para determinar la magnitud del sub-registro de jaiba.
6. Realizar estudios para hacer más eficiente el proceso de la captura y la selectividad de los artes de pesca.
7. Realizar estudios para determinar nuevas alternativas de procesamiento.
8. Realizar un estudio de mercado, proceso, transformación y aprovechamiento integral de la jaiba.
9. Realizar un programa de monitoreo de sanidad e inocuidad.
10. Realizar estudios bioeconómicos y socioeconómicos.
9.
Programa de inspección y vigilancia
De conformidad con la Ley General de Pesca y
Acuacultura Sustentables, será la CONAPESCA la responsable para verificar y
comprobar el cumplimiento del presente Plan de Manejo, así como de las
disposiciones reglamentarias de la Ley, las normas oficiales que de ella
deriven, por conducto de personal debidamente autorizado, y con la
participación de la Secretaría de Marina en los casos que corresponda.
10.
Programa de capacitación
El Comité de Manejo de la Pesquería, analizará
las necesidades de capacitación requerida en los niveles: pescadores,
empresarios y vigilancia. Se elaborará un Programa específico para cada uno de
estos grupos y la implementación dependerá de los recursos de que se disponga y
será operado a través de la Red Nacional de Investigación e Información en
Pesca y Acuacultura (RNIIPA) y su Centro Nacional de Capacitación en Pesca y
Acuacultura Sustentables del INAPESCA. Se podrá considerar como base las
acciones ya identificadas en la propuesta de manejo, en donde se destaca:
1. Establecer un programa de capacitación orientado a la certificación y profesionalización que mejore las prácticas de extracción y manejo del recurso de los actores de la pesquería de jaiba.
2. Establecer un programa de capacitación sobre normatividad y pesca responsable.
3. Capacitar a los pescadores sobre aspectos organizativos y cooperativismo.
11.
Costos y financiamiento del Plan de Manejo
Los costos de manejo implican de manera
simple, los relacionados con la administración y regulación pesquera por parte
de la CONAPESCA, los relativos a la inspección y vigilancia establecida tanto
por el Sector Federal como los Estatales, y los costos relativos a la operación
de los programas de investigación que sustentan las recomendaciones técnicas de
manejo.
El Comité de Manejo del Recurso, deberá prever
e identificar las posibles fuentes de financiamiento para sufragar los costos
inherentes a la operación, seguimiento y evaluación del presente Plan de Manejo
Pesquero.
12.
Glosario
Arte
de pesca: Es el instrumento,
equipo o estructura con que se realiza la captura o extracción de especies de
flora y fauna acuáticas.
Biomasa: Masa total o cantidad de organismos vivos en
un área o volumen dado.
Capturas:
1) Cualquier actividad que da
por resultado la muerte de peces o la captura de peces vivos a bordo de una
embarcación. 2) El componente de peces que se encuentran con un arte de pesca y
que retiene dicho arte.
Captura
incidental: La extracción de
cualquier especie no comprendida en la concesión o permiso respectivo, ocurrida
de manera fortuita.
Captura
por unidad de esfuerzo (CPUE):
La cantidad de capturas que se logran por unidad de arte de pesca; por ejemplo,
el número de peces por anzuelo de palangre-mes es una forma de expresar la
CPUE. La CPUE puede utilizarse como medida de la eficiencia económica de un
tipo de arte, pero normalmente se utiliza como índice de abundancia, es decir,
se espera que una variación proporcional en la CPUE represente la misma variación
proporcional en la abundancia. La CPUE nominal es simplemente la medida de la
CPUE de la pesquería. Sin embargo, se sabe que existen muchos factores
(incluidos factores económicos, distribuciones geográficas) que pueden afectar
a la CPUE pero que no representan variaciones de abundancia. Por tanto, las
CPUE suelen “normalizarse” utilizando varias técnicas estadísticas para
eliminar los efectos de dichos factores que se sabe que no están relacionados
con la abundancia. Por ello, la utilización de la CPUE normalizada resultará
más apropiada para un índice de abundancia. La mayoría de los análisis de
evaluación (modelos de producción, análisis de población virtual) utilizan el
índice de datos de abundancia para calibrar (ajustar) los modelos.
Concesión:
Es el Título que en ejercicio
de sus facultades otorga la Secretaría, a personas físicas o morales para
llevar a cabo la pesca comercial de los recursos de la flora y fauna acuáticas
en aguas de jurisdicción nacional, así como para la acuacultura, durante un
periodo determinado en función de los resultados que prevean los estudios
técnicos, económicos y sociales que presente el solicitante, de la naturaleza
de las actividades a realizar, de la cuantía de las inversiones necesarias para
ello y de su recuperación económica;
Desembarques:
Peso de las capturas
desembarcadas en un muelle o playa.
Desove: Ovoposición opuesta de huevos de las hembras.
Los huevos se desovan cuando el ovario está maduro y por lo tanto ha culminado
el proceso de vitelogénesis y maduración, por acción endocrina se presenta la
etapa de ovulación y puesta. La descarga o emisión de los huevos en los peces
puede ser de manera espontánea o bien los huevos pueden extraerse manualmente.
Ecosistema: Unidad formada por todos los componentes vivientes
e inanimados de una región que interactúan entre sí e intercambian material
unos con otros.
El
Niño Oscilación del Sur (ENSO):
Calentamiento de la capa superficial del océano a escala global en respuesta a
la perturbación de deriva en la circulación atmosférica ocurrida en las
altitudes tropicales.
Enfoque
precautorio: 1) Conjunto de
medidas adoptadas para aplicar el principio de precaución. 2) Conjunto de
disposiciones y medidas, eficaces en función de los costos que se han acordado,
incluidas las medidas futuras, que aseguren una previsión prudente, reduzcan o
eviten los riesgos para el recurso, el medio ambiente y las personas, en la
medida de lo posible, teniendo en cuenta expresamente las incertidumbres
existentes y las posibles consecuencias de que sean erróneas.
Esfuerzo
pesquero: El número de
individuos, embarcaciones o artes de pesca, que son aplicados en la captura o
extracción de una o varias especies en una zona y periodo determinados.
Fitoplancton: Organismos vegetales acuáticos que flotan
libremente sin adherirse a ningún sustrato y sin poseer órganos de locomoción.
Flota:
Suma de unidades de cualquier
tipo independiente de actividad pesquera que utiliza un recurso concreto. De
esta forma, por ejemplo, una flota puede incluir todas las embarcaciones con
cerco de jareta de una pesquería de sardinas determinada, o a todos los
pescadores que lanzan las redes desde la orilla en una pesquería tropical de
especies múltiples.
Indicador:
Variable, cursor o índice. Su fluctuación revela las variaciones
de los elementos clave de un sistema. La posición y la tendencia del indicador
en relación con los puntos o valores de referencia indican el estado actual y
la dinámica del sistema. Los indicadores constituyen un puente entre los
objetivos y las acciones.
Juvenil: Estadio en el cual un organismo ha adquirido
la morfología del adulto, pero aún no es capaz de reproducirse.
Modelo: Formulación simplificada que imita fenómenos
del mundo real, de tal modo que pueden comprenderse y predecirse situaciones complejas,
integradas por declaraciones concisas o bien, por representaciones gráficas.
Mortalidad: Proporción de individuos muertos en relación
con los organismos vivos de una población.
Mortalidad
natural: Muertes de peces por
cualquier causa excepto la pesca (por ejemplo, envejecimiento, depredación o
enfermedad). A menudo se expresa como una tasa anual que indica el porcentaje
de peces que mueren al año; por ejemplo, una tasa de mortalidad natural del 0,2
indica que aproximadamente un 20 por ciento de la población va a morir en un
año por causas distintas de la pesca. Los científicos utilizan la tasa de
mortalidad natural instantánea, M, que puede subdividirse también en la debida
a la depredación y la determinada por todas las demás causas naturales (enfermedad,
envejecimiento).
Norma: Disposición de carácter obligatorio expedida
por la Secretaría de conformidad con lo previsto en la Ley Federal sobre
Metrología y Normalización.
Oligopsonio: Situación en la cual hay un número muy
reducido de compradores en un mercado, y que deriva en lo que se considera una
competencia imperfecta, en donde los compradores concentran los beneficios.
Permiso:
Es el documento que otorga la
Secretaría, a las personas físicas o morales, para llevar a cabo las
actividades de pesca y acuacultura que se señalan en la presente Ley;
Pesca: Es el acto de extraer, capturar o recolectar,
por cualquier método o procedimiento, especies biológicas o elementos
biogénicos, cuyo medio de vida total, parcial o temporal, sea el agua.
Pesca
Comercial: La captura y
extracción que se efectúa con propósitos de beneficio económico.
Pesca
responsable: Este concepto
abarca “el aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros en armonía con
el medio ambiente, la utilización de prácticas de captura y acuicultura que no
sean nocivas para los ecosistemas, los recursos y o la calidad de los mismos;
la incorporación del valor añadido a estos productos mediante procesos de
transformación que respondan a las normas sanitarias; la aplicación de
prácticas comerciales que ofrezcan a los consumidores acceso a productos de
buena calidad”.
Pesquería: Conjunto de sistemas de producción pesquera,
que comprenden en todo o en parte las fases sucesivas de la actividad pesquera
como actividad económica, y que pueden comprender la captura, el manejo y el
procesamiento de un recurso o grupo de recursos afines y cuyos medios de
producción, estructura organizativa y relaciones de producción ocurren en un
ámbito geográfico y temporal definido.
Plan
de Manejo Pesquero: El conjunto
de acciones encaminadas al desarrollo de la actividad pesquera de forma
equilibrada, integral y sustentable; basadas en el conocimiento actualizado de
los aspectos biológicos, ecológicos, pesqueros, ambientales, económicos,
culturales y sociales que se tengan de ella.
Población: Grupo de individuos de una sola especie que
ocupan un espacio determinado y se reproducen entre sí.
Reclutamiento: Incremento de una población natural
usualmente resultante de la entrada de ejemplares jóvenes a la población adulta,
o bien a la fase explotada de la población.
Recursos
pesqueros: Las especies
acuáticas, sus productos y subproductos, obtenidos mediante su cultivo o
extracción o captura, en su estado natural.
Repoblación:
Es el acto de introducir
organismos acuáticos vivos nativos en cualquiera de los estados de su ciclo de
vida, en cuerpos de agua de jurisdicción federal con fines de mantener,
recuperar o incrementar las poblaciones naturales pesqueras.
Temporada
de pesca: Se refiere al
periodo captura de las especies de jaiba.
Veda: Periodo en el cual se prohíbe la captura de
determinadas especies de la flora y fauna acuática con el objeto de proteger a
sus poblaciones en sus zonas de distribución geográfica.
Zona
de refugio: Areas delimitadas
en las aguas marinas, estuarios o continentes, con la finalidad primordial de
conservar y contribuir natural o artificial el desarrollo de la flora y fauna
acuática, así como para preservar y proteger al medio ambiente que les rodea.
Acrónimos
CEDO Centro Intercultural para el Estudio de
Desiertos y Océanos
CIBNOR Centro de Investigaciones Biológicas del
Noroeste, S.C.
CNCPAS Centro Nacional de Capacitación para la Pesca
y la Acuacultura Sustentables
CNP Carta Nacional Pesquera
COBI Comunidad y Biodiversidad, A.C.
CONAPESCA Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca
CPUE Captura por Unidad de Esfuerzo
CRIP Centro Regional de Investigación Pesquera
DOF Diario Oficial de la Federación
EDF Environmental Defense Fund
ENSO El Niño-La Niña Oscilación del Sur
FACIMAR Facultad de Ciencias del Mar, Universidad
Autónoma de Sinaloa
INAPESCA Instituto Nacional de Pesca
LGPAS Ley General de Pesca y Acuacultura
Sustentables
NOM Norma Oficial Mexicana
PROFEPA Procuraduría Federal de Protección al Ambiente
RME Rendimiento Máximo Económico
SAGARPA Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
SEMAR Secretaría de Marina Armada de México
SEMARNAT Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales
SPF Sustainable Fisheries Partnership
UNISON Universidad de Sonora
13.
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CASTILLO-VARGASMACHUCA, R. PEREZ-GONZALEZ & E.A. ARAGON-NORIEGA. 2012.
Estimation of the individual growth parameters of the brown crab Callinectes bellicosus (Brachyura,
Portunidae) using a multi-model approach. Crustaceana 85(1): 55-69.
RODRIGUEZ-ROJERO, A. 2004. Hábitos
alimentarios de las jaibas Callinectes
bellicosus Stimpson y C. arcuatus Ordway (Brachiura: Portunidae)
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Maestría. La Paz, BCS, mayo de 2004. 114 pp.
ROSAS-CORREA, C.O. & A.J. NAVARRETE. 2008.
Parámetros poblacionales de la jaiba azul Callinectes
sapidus (Rathbun, 1896) en la bahía
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SAGARPA, 2009. Programa Nacional de
Investigación Científica y Tecnológica en Pesca y Acuacultura. Documento de
Trabajo, Instituto Nacional de Pesca, México, D.F., 57 p.
SALAZAR-NAVARRO, I., V. MACIAS-SANCHEZ, A.
RAMOS-GONZALEZ, L. RIVERA-RIVERA, J.A. VIRGEN-AVILA, V. HERNANDEZ-COVARRUBIAS
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García-Boa (eds.). Memorias del IV Foro Científico de Pesca Ribereña. 9 al 11
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SANCHEZ-ORTIZ, C.A., J. GOMEZ-GUTIERREZ. 1992.
Distribución y abundancia de los estadios planctónicos de la jaiba (Decapoda:
Portunidae) en el complejo lagunar Bahía Magdalena, B.C.S., México. Rev
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TORRE-COSIO, J. 2001. Especies asociadas a la
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25-32 en G. Montemayor-López y J. Torre-Cosío (eds.) Unidad Funcional de Manejo
de Jaiba Verde. Descripción de aspectos biológicos, económicos, sociales y de
manejo pesquero de jaiba verde (Callinectes
bellicosus) en Bahía de Kino y Canal de Infiernillo, Sonora. Conservation
International México, A.C. 60 pp.
TORRE-COSIO,
J. 2002. Inventory, monitoring and impact assessment of marine biodiversity in
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Renewable Natural Resources. University of Arizona. Tucson, Arizona. 196 pp.
TORRE, J., L. BOURILLON & A.H. WEAVER.
2004. La Pesquería de la jaiba verde (Callinectes
bellicosus) en la región de Bahía de Kino y Canal de Infiernillo entre 1998
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(http://www.cobi.org.mx/publicaciones/cobi_rep_jaiba_040920.pdf)
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LEON. 2011. Aprovechamiento de la jaiba azul (Callinectes sapidus) en la Laguna Madre de Tamaulipas. Plaza y
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WILCOX,
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Commission. 67 pp. (http://www.mvcommission.org/doc.php/Blue%20Crab_ final2.pdf?id=18).
14. Anexo. Acciones,
indicadores e involucrados del Plan de Manejo Pesquero de jaiba en Sinaloa y
Sonora.
Acciones
necesarias para evaluar las poblaciones de jaiba.
Componente
1. Poblaciones de jaiba conservadas |
||||||
Línea
de acción 1.1. Evaluar
las poblaciones de jaiba |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
1.1.1. Actualizar el registro de zonas de pesca. |
Se cuenta con un registro de las zonas de pesca
de jaiba en Sinaloa y Sonora. |
Un padrón de zonas de pesca actualizado. |
100% |
Actualizar |
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
1.1.2. Implementar un programa de evaluaciones
periódicas de abundancia de jaiba. |
Se cuenta con evaluaciones anuales de la
abundancia de jaiba. |
Informes anuales de evaluación. |
100% |
|
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
1.1.3. Realizar un estudio para determinar
segregación sexual y madurez. |
Se ha determinado la segregación sexual y la
madurez de jaiba. |
Informe final de estudio. |
50% |
100% |
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
1.1.4. Estimar el sub-registro. |
Se ha estimado el sub-registro de la producción. |
Informe final de estudio |
100% |
|
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
1.1.5. Determinar la biomasa de jaiba por especie
y zona de pesca. |
Se ha determinado la biomasa de jaiba en las
zonas de distribución de los estados de Sinaloa y Sonora. Se determinan puntos de referencia biológicos y
se monitorean periódicamente. |
Informes anuales de estudio. |
50% |
100% |
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
Acciones
necesarias para proteger las poblaciones de jaiba.
Componente
1. Poblaciones de jaiba conservadas |
||||||
Línea
de acción 1.2. Proteger las poblaciones de jaiba |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
1.2.1. Actualizar el periodo de veda con base en
los resultados realizados a la fecha. |
Existe un periodo de veda actualizado para jaiba. |
Acuerdo oficial publicado. |
|
100% |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo. |
1.2.2. Implementar zonas de refugio para jaiba. |
Se cuenta con zonas de refugio para jaiba. |
Acuerdo oficial publicado |
100% |
|
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
1.2.3. Establecer una cuota de captura de jaiba
por zona de pesca. |
Se ha establecido una cuota de captura de jaiba. |
Convenio establecido oficialmente. |
50% |
100% |
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo. |
Acciones
necesarias para controlar el esfuerzo pesquero.
Componente
1. Poblaciones de jaiba conservadas |
||||||
Línea
de acción 1.3. Controlar el esfuerzo pesquero. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
1.3.1. Reasignar permisos de pesca en función de
la disponibilidad del recurso. |
Se reasigna el esfuerzo de pesca. |
Programa de asignación de nuevos permisos de
pesca en operación. |
100% |
vigente |
vigente |
CONAPESCA, INAPESCA. |
1.3.2. Realizar una evaluación de los artes de
pesca para seleccionar los que generen un menor impacto ambiental. |
Se han determinado artes de pesca con mínimo
impacto ambiental. |
Informe final de estudio. |
100% |
|
|
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
1.3.3. Impartir cursos de normatividad pesquera y
pesca responsable. |
Se instrumenta un programa de capacitación sobre
normatividad y pesca responsable a los actores de la pesquería de jaiba |
Programa de capacitación en operación |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo, Organizaciones de la Sociedad Civil. |
1.3.4. Fortalecer la vigilancia en las áreas de
pesca de jaiba. |
Se incrementa el número de operativos interinstitucionales
en las áreas de pesca, y se capacita a los inspectores. |
Incremento de operativos interinstitucionales en
las áreas de pesca de jaiba. Programa de capacitación de inspectores en
operación |
100% |
Vigente |
Vigente |
CONAPESCA, SEMAR, Gobiernos de los Estados,
Ayuntamientos. |
Acciones
necesarias para fortalecer la infraestructura pesquera.
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada. |
||||||
Línea
de acción 2.1. Fortalecer la infraestructura pesquera. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
2.1.1. Actualizar el padrón de plantas y centros
de recepción. |
Se cuenta con un padrón actualizado de las
plantas y centros de recepción de jaiba. |
Padrón actualizado |
100% |
|
|
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados, Sector
productivo. |
2.1.2. Promover la tecnificación y mejora de
procesos en las plantas y centros de recepción. |
Se ha instrumentado un programa para la
tecnificación y mejora de procesos en las plantas y centros de recepción. |
Programa en operación |
|
100% |
Vigente |
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo. |
2.1.3. Desarrollar la infraestructura necesaria
para el atraque-desembarque de jaiba. |
Se ha completado la infraestructura necesaria
para el atraque-desembarque de jaiba. |
Completar el 20% de la infraestructura. |
50% |
100% |
|
CONAPESCA, Gobiernos de los Estados, INAPESCA,
Sector productivo. |
Acciones
necesarias para estimar indicadores bioeconómicos.
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada. |
||||||
Línea
de acción 2.2. Estimar indicadores bioeconómicos. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
2.2.1. Realizar estudios bioeconómicos. |
Se han estimado indicadores bioeconómicos de la
pesquería de jaiba. |
Informe final de estudio. |
50% |
100% |
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
Acciones
necesarias para asegurar la calidad del producto.
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada. |
||||||
Línea
de acción 2.3. Asegurar la calidad del producto. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
2.3.1. Implementar un programa de monitoreo de
sanidad e inocuidad con participación comunitaria. |
Se realiza monitoreo de la sanidad e inocuidad
con participación comunitaria. |
Programa de monitoreo en operación. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
2.3.2. Implementar un manual de buenas prácticas
durante y después de la captura. |
Se implementa un manual de buenas prácticas en
toda la cadena productiva. |
Manual de buenas prácticas post-captura
implementado. |
50% |
100% |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
Acciones
necesarias para promover el procesamiento del producto.
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada. |
||||||
Línea
de acción 2.4. Promover el procesamiento del producto. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
2.4.1. Promover la instalación de plantas locales
de procesamiento de jaiba. |
Se cuenta con un programa de apoyo para la
instalación de plantas locales para procesamiento de jaiba. |
Programa en operación. |
50% |
100% |
Vigente |
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Ayuntamientos, Sector productivo. |
2.4.2. Desarrollar procesos de valor agregado. |
Capacitar
a las plantas en procesos de valor agregado. |
Programa en operación. |
|
100% |
Vigente |
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Ayuntamientos, Sector productivo. |
Acciones
necesarias para mejorar la comercialización.
Componente
2. Rentabilidad de la pesca de jaiba incrementada. |
||||||
Línea
de acción 2.5. Mejorar la comercialización. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
2.5.1. Apoyar la instalación del Comité Sistema
Producto de Sinaloa. |
El Sistema Producto de Jaiba en Sinaloa ha sido
instalado. |
Sistema
Producto de Jaiba en Sinaloa en operación. |
|
100% |
Vigente |
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo. |
2.5.2. Desarrollar un estudio de mercado,
proceso, transformación y aprovechamiento integral de la jaiba. |
Se cuenta con un estudio de mercado, proceso,
transformación y aprovechamiento integral de jaiba. |
Informe final de estudio. |
50% |
100% |
|
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
2.5.3. Realizar una campaña para promover el
consumo nacional de jaiba. |
Se realizan campañas nacionales para la promoción
del consumo de jaiba |
Una campaña de promoción anual. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo. |
2.5.4. Desarrollar un instrumento para mejorar
los precios a pie de playa de la jaiba. |
Se han
identificado estrategias para mejorar los precios de playa de la jaiba. |
Informe final de estudio. |
100% |
|
|
CONAPESCA, INAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Sector productivo. |
2.5.5. Contribuir a lograr la certificación de la
pesquería para incursionar en mercados internacionales. |
La pesquería de jaiba ha sido certificada internacionalmente. |
Certificación internacional de la pesquería de
jaiba. |
|
100% |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
Acciones
necesarias para estimar indicadores socioeconómicos de la población pesquera.
Componente
3. Entorno social equilibrado |
||||||
Línea
de acción 3.1. Estimar indicadores socioeconómicos de la población pesquera. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
3.1.1. Realizar estudios socioeconómicos de las
comunidades pesqueras. |
Se han estimado indicadores socioeconómicos de
las comunidades pesqueras de jaiba. |
Informe final de estudio. |
100% |
|
Actualizar |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
Acciones
necesarias para promover la organización social comunitaria.
Componente
3. Entorno social equilibrado |
||||||
Línea
de acción 3.2. Promover la Organización Social Comunitaria. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
3.2.1. Implementar un programa para fortalecer la
Organización Social Comunitaria |
Se ha cuenta con un programa para el
fortalecimiento de la Organización Social Comunitaria. |
Programa en operación. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo, Organizaciones
de la Sociedad Civil. |
3.2.2. Involucrar a los diferentes actores de la
pesquería para impulsar la implementación del plan de manejo |
Los actores de la pesquería participan en la
instrumentación del plan de manejo pesquero. |
Minutas de reuniones. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
Acciones
necesarias para fortalecer las Organizaciones Pesqueras.
Componente
3. Entorno social equilibrado. |
||||||
Línea
de acción 3.3. Fortalecer a las Organizaciones Pesqueras. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
3.3.1. Capacitar a los pescadores en temas
relacionados con la organización y el cooperativismo. |
Se instrumenta un programa de capacitación a
pescadores sobre organización y cooperativismo. |
Programa de capacitación en operación. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
3.3.2. Certificar y profesionalizar a los
pescadores ribereños de jaiba. |
Se instrumenta un programa de certificación y
profesionalización a pescadores de jaiba. |
Programa de certificación en operación. |
|
100% |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Gobiernos de los Estados,
Instituciones académicas y de investigación, Sector productivo,
Organizaciones de la Sociedad Civil. |
Acciones
necesarias para realizar monitoreo de las condiciones ambientales en las zonas
de distribución de jaiba.
Componente
4. Medio ambiente mejorado |
||||||
Línea
de acción 4.1. Realizar monitoreo de las condiciones ambientales en las zonas
de distribución de jaiba. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
4.1.1. Implementar un programa de monitoreo
ambiental con participación comunitaria |
Se realiza monitoreo ambiental con la
participación comunitaria. |
Programa de monitoreo ambiental participativo en
operación. |
50% |
100% |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Instituciones de Gobierno Federal
y Estatales del Sector Medio Ambiente, Instituciones académicas y de
investigación, Sector productivo, Organizaciones de la Sociedad Civil. |
Acciones
necesarias para promover una cultura ambiental en las comunidades pesqueras.
Componente
4. Medio ambiente mejorado. |
||||||
Línea
de acción 4.2. Promover
una cultura ambiental en las comunidades pesqueras. |
||||||
Acción |
Indicador |
Meta final |
Plazo |
Involucrados |
||
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
||||
4.2.1. Realizar programas de capacitación en las
comunidades pesqueras sobre conservación ambiental. |
Se instrumenta un programa de capacitación sobre
conservación ambiental en las comunidades |
Programa de capacitación en operación. |
100% |
Vigente |
Vigente |
INAPESCA, CONAPESCA, Instituciones de Gobierno
Federal, Estatales y Municipales del Sector Medio Ambiente, Instituciones
académicas y de investigación, Sector productivo, Organizaciones de la
Sociedad Civil. |